lunes, 12 de septiembre de 2011

Cap. 11 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...


Frank gateó hasta Gerard, quedándose de rodillas entre sus piernas flexionadas. Sujetó su rostro con ambas manos y se acercó a lamer los restos que manchaban su piel.

Way hizo lo mismo y se volvieron a enredar en un beso, esta vez más tranquilo.

Cuando se separaron para respirar, las manos del menor seguían sujetando su cara, las mejillas de ambos estaban sonrojadas y los ojos brillantes.

Otra vez el sentimiento de aquel día en la fiesta, pero 10 veces más fuerte.

Cuando Frank se dio cuenta, soltó rápidamente a Gerard y se levantó. Acomodó su ropa y se dio la vuelta, quedando de espaldas.

F- Vamos, paguemos. -Y salió sin voltearse.




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Capítulo 11:



Pasaron los días y Frank se mostraba distante con Gerard. Aunque intentase disimularlo, estaba raro con él. Le hablaba pero lo justo y necesario, intentaba no acercarse a más de un metro y le esquivaba cada vez que se quedaban solos.

Era sábado por la tarde y Gerard intentaba llamar a Frank al móvil pero éste no le contestaba, así que se encontraba refunfuñando en su habitación cuando pasó Mikey por delante de su puerta.

Al verle al borde de un ataque de histeria, entró despacio y se acercó a él.

Mikey- Gee, ¿qué te pasa?

Gerard se dio la vuelta quedando de frente a él antes de contestar.

G- Es Frank. Está raro conmigo y no se por qué. Y encima no puedo hablarlo con él porque me esquiva y no me coge el puto teléfono. -Respondió dejándose caer sobre la cama.

Mikey- ¿Desde cuando está así?

G- No sé... Cuando su fiesta de cumpleaños, al final pasó algo raro... -Dijo pensativo- Pero después estaba normal. Desde el otro día que fuimos de compras es desde cuando está así. -Frunció el ceño con enojo- ¡Sea lo que sea, que me lo diga y terminamos antes, joder!

Mikey- ¿Pasó algo ese día? Algo importante, lo que sea. -Siguió el menor con su cuestionario.

G- Mmm, pues... Pasó algo, pero... No sé... no sé exactamente qué.

Mikey- Cuéntamelo. -Le animó.

G- A ver, em, Frank y yo... Desde hace algún tiempo, tenemos una relación especial. -Mikey le miró alzando una ceja- Somos algo así como follamigos, aunque realmente nunca hemos follado.

Mikey- Pero sí habéis hecho otras cosas ¿no?

G- Sí, bastantes cosas. -Respondió bajando el tono de voz y agachando la cabeza. Hablar de eso con su hermano menor no era fácil.- Ese día nos hicimos un...un... -Titubeó- un69enelprobador. -Lo dijo lo más rápido que pudo al sentir el ardor de sus mejillas.

Mikey le observaba sorprendido. Todos sabían que entre Gerard y Frank había una grandísima amistad, pero ¿tanto?

Mikey- Ejem, ya... Pero esas cosas ya las habíais hecho antes, no creo que sea por eso por lo que esté distante...

G- Es que esa vez no fue como las demás... Todo fue mucha más tierno, más lento que las otras veces. -Explicó mientras se pasaba la mano por el pelo- Y cuando acabamos, se acercó a mí para limpiarme, eh... eso. Y nos besamos de una forma especial, como nunca antes había besado a nadie. No había pasión ni deseo, se podría decir que fue un beso bastante "romántico". -Hizo las comillas con los dedos- Además, cuando nos miramos a los ojos sentí algo raro, co-como si no quisiese dejar de mirar sus ojos nunca más... Y él parecía estar igual, nos perdimos en la mirada del otro hasta que de repente se levantó, se vistió y salió corriendo. Y ahora estamos así. -Levantó la vista hacia su hermano, que le miraba enternecido.

Mikey- Tranquilo. -Le acarició la espalda con una mano- ¿Nunca os había pasado eso?

G- En la fiesta pasó algo parecido... Le di su regalo a Frank, nos abrazamos y nos quedamos mirándonos no sé cuánto tiempo... No entiendo nada. -Volvió a levantarse y comenzó a dar vueltas por el cuarto tapándose la cara con ambas manos.

Mikey- Gee, ¿tú que sientes hacia Frank?

Gerard paró su paseo repentinamente y se quedó mirando a su hermano con los ojos entornados.

G- Frank es mi amigo. Mi mejor amigo.

Mikey- Ahá... ¿Alguna vez has estado enamorado?

G- ¿Qué tiene eso que ver?

Mikey- Dime, has estado enamorado ¿sí o no?

G- Sabes que no creo en el amor. Si el amor existiese nuestros padres no se hubiesen divorciado. -Respondió al fin cruzándose de brazos.

Mikey- Que ellos no pudiesen estar juntos no significa que el amor no exista, Gee. ¿Así que no sabes lo que se siente a estar enamorado? -Gerard negó levemente con la cabeza- Te voy a decir lo que yo siento. -Dio unos golpecitos a su lado en la cama y Gerard se sentó junto a él- Cuando estoy unos días sin ver a Andrea siento que me falta algo, como si los días fuesen más largos y lentos. Y cuando estoy con ella, todo lo demás dejase de existir, estamos solos ella y yo. Además, es como si nos complementásemos, ¿entiendes?

El mayor asintió sin decir nada. En su cabeza se repetían una y otra vez las cosas que le había dicho su hermano.

En alguna ocasión se había planteado que quizás sentía algo más por su mejor amigo, pero siempre terminaba rechazando esa idea.

Pero ahora todo se veía diferente.

Esas cosas le pasaban a él y no podía negárselo por más tiempo.

Frank llevaba esquivándole apenas una semana y ya estaba desesperado por volver a estar con él como antes, por pasar tiempo a solas con él como hacían antes, aunque solo fuese hablando o jugando a videojuegos.

Echaba de menos su mirada, esa sonrisa que casi nunca que borraba de su rostro... Y sus tiernos y rosados labios.

¿En serio él, Gerard Way, estaba pensando eso?

Sí que lo hacía, por primera vez en su vida.

G- Mikey, ¿qué me quieres decir con todo esto? -El pelinegro se hacía una idea, pero necesitaba escucharlo en voz alta.

Mikey- Creo que el juego se os ha escapado de las manos... Ahora dime, de verdad, ¿qué sientes hacia Frank? -Repitió su pregunta.

Gerard miró a su hermano unos segundos mientras pensaba y en voz baja, casi un susurro, respondió.

G- Le quiero... -Hizo una larga pausa y suspiró- Más que a un amigo.

Mikey sonrió y se acercó a él para abrazarle y Gerard apoyó su frente sobre el hombro del menor.

Mikey- Ahora sólo te falta hablar con él. Una vez me comentó que lo había pasado muy mal y no quería tener pareja nunca más. No sé por qué me da que ahí tienes la razón de su distanciamiento.

Gerard se separó mirándole con expresión de no entender.

Mikey- Ay, Gee, no sabes nada. Frank sufrió mucho y no quiere enamorarse más. Ahora está empezando a sentir algo más fuerte por ti y está asustado, y por eso huye de ti. Supongo que cree que si os alejáis ese sentimiento desaparecerá, pero se equivoca. -Hizo una pausa- Tienes que hablar con él, hacerle comprender que sea lo que sea que le pasase la otra vez, no se repetirá contigo.

Gerard volvió a abrazarle, más fuerte aún, y habló contra su cuerpo.

G- Gracias, Mikey. Siempre me ayudas en todo, eres el mejor, lo sabes ¿no?

Mikey- Sí, lo sabía. ¡Ouch! -Gerard le dio un golpecito en la cabeza- No hay de que, Gerard, por ti haría cualquier cosa.

G- Te quiero, hermanito.

Mikey- Yo también te quiero, Gee. -Le dio un beso en la mejilla- Espero que todo se arregle pronto. -Y salió de la habitación dejando a un Gerard pensando cómo acercarse a Frank, sin que éste huyese, para poder hablar.







Continuará...




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Parece que Gerard por fin se ha dado cuenta de lo que pasa... ¿Hablará con Frank? ¿O el enano seguirá esquivándole?






Siento la tardanza xD ¿COMENTARIOS?
 

martes, 6 de septiembre de 2011

Cap. 10 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...

G- Michael, mira, te presento a Andrea.

Mikey se volvió hacia ella con una enorme y dulce sonrisa en su rostro que derretiría a cualquiera.

Mikey- Encantado, Andrea. Yo soy Mikey. -Le dio dos besos sujetándola con una mano de la cintura mientras ella respondía un casi inaudible "igualmente".

[...]

G- ¿Te gustan? -Preguntó con una gran sonrisa.

F- Me encantan. Muchas gracias. Te quiero Gee.

G- Yo también te quiero, enano. -Le dijo revolviendo su cabello.

Durante unos minutos ninguno despegó la vista del otro, perdidos en la profundidad de sus ojos.

Era una sensación extraña. Algo que uno no había sentido nunca y el otro sintió una vez pero no quería volver a sentir.

Así que, sumergidos en sus propios pensamientos, despegaron sus vistas miraron al frente mientras encendían otro cigarro.




Capítulo 10:


*Narra Mikey*

Andrea. Solo la he visto un momento y parece que ya la conociese de toda la vida. Creo que esta chica tiene algo especial...

¡Ag, tiene razón Gerard! A veces soy tan romántico que llego a creerme que el amor a primera vista existe.

Cuándo aprenderás Michael James Way, luego pasa lo que pasa. Además, si es amiga de Gerard, seguramente sea como él. O tal vez haya tenido algo con él... ¡No quiero pensar en eso!

Pero es que esta chica tiene algo que... Michael, atiende, que te está hablando.

Mikey- Perdona, ¿qué decías?

Andrea- Digo que podíamos quedar a comer o a tomar algo un día, ¿no te parece? -Me dijo con un tono de voz bajo, con timidez.

Cómo iba a negarme a verla de nuevo.

Mikey- ¡Claro! Me encantaría verte de nuevo. -Le sonreí sincero y ella me respondió igual.

Andrea- Genial. Tengo que irme ya. Te doy mi número y quedamos ¿vale?

Yo solo asentí con la cabeza, sin quitarme aún la sonrisa de bobo de mi cara. Me dictó su número, lo apunté en mi móvil y le hice una llamada para que ella también tuviese el mío.

Se despidió y cuando me iba a dar un beso en la mejilla para irse, nos movimos hacia el lado contrario y me dio un pequeño beso en los labios.

Ambos nos sonrojamos un poco y después Andrea se marchó.

¡Esto puede funcionar!

*Narrador normal*

Los días pasaban, el cumpleaños de Frank quedó atrás, nadie volvió a comentar nada de aquel trío... Ni mencionaron aquel extraño sentimiento que Frank y Gerard habían conocido mientras se miraban a los ojos.

Ambos habían pensado sobre ello. Mucho. Pero, cada uno por su lado, llegaron a la conclusión de que había sido una extraña mezcla entre el alcohol y el momento.

Y así lo dejaron.

G- Vaya, vaya, ¿dónde va la parejita?

Los hermanos Way estaban en su casa y cuando el mayor de ellos bajó al salón se encontró con que Mikey iba a salir de allí acompañado por Andrea.

Andrea- Nosotros no-no somos pareja. -Respondió bajando la cabeza con vergüenza y ¿pena?

Mikey- Bah, que diablos. Quería preguntártelo cuando tuviésemos más intimidad -Le dirigió una mirada matadora a su hermano que sólo se hizo el loco y siguió atento a lo que su hermano decía- pero en fin -cogió aire- ¿Quieres ser mi novia?

Andrea no se lo pensó ni dos segundos y se lanzó a los brazos de Mikey, que la recibieron encantados, y dando pequeños besos en su rostro respondió.

Andrea- ¡Si! Claro que sí. ¡Sí! ¡Sí! ¡Siiii!

Mikey reía mientras abrazaba más fuerte a la chica y Gerard sólo miraba la escena enternecido y contento por su hermano.

G- Bueno, chicos, por fin. -Se acercó hacia ellos- Enhorabuena. -Y les pasó los brazos alrededor, sin que ellos se soltasen.

Mikey- Si, vale, gracias Gerard. Pero ¿puedes irte para que bese tranquilamente a mi NOVIA?

Gerard se echó a reír y antes de irse le dio un golpecito a su hermano en la cabeza.

Allí se quedó la pareja y el mayor de los Way decidió irse de casa para no molestarles más.

Es verdad que siempre que tenía la oportunidad, la aprovechaba para joder a su hermanito, pero esta vez no quería, porque estaba realmente feliz de que al fin Andrea y él hubiesen dado ese paso.

Que él no quisiese nada serio con nadie, no significaba que no entendiese que Mikey sí quisiese.

Porque él no quería nada serio con NADIE, ¿verdad? No, claro que no... Se repetía a sí mismo una y otra vez.

Una vez en la calle sacó el móvil del bolsillo de su pantalón vaquero y llamó a Frank, pues era el que más probablemente estaría libre.

F- ¡Hola!

G- Hola Frank. ¿Estás ocupado?

F- No. ¿Qué ocurre?

M- Mi hermano me ha echado de casa. -Al otro lado del teléfono se escuchó la risa estrepitosa del menor- Por fin se ha decidido a pedirle salir a Andrea.

F- Oh, vaya, me alegro por ellos. Pues... Si quieres vamos a dar una vuelta, no se me ocurre otra cosa.

G- Por mí está bien. Paso a buscarte con mi coche, ¿vale?

F- Okay, aquí te espero.

Way se subió a su coche y arrancó de camino a la casa del enano.

Cuando llegó, Frank estaba en la puerta fumando un cigarro tranquilamente. Al ver el coche sonrió, apagó el cigarro y entró en el coche.

F- ¿Qué hay, Gee?

G- Buenas enano. ¿Alguna idea de dónde podemos ir?

F- Mmm ¿te importaría acompañarme al centro comercial del centro? Quiero comprar algo de ropa.

G- Está bien. Y me ayudas a elegir algo nuevo para mí también, que últimamente vistes muy... sexy. -Le guiñó el ojo.

F- Claro, puedo hacer que seas más sexy aún. -Sonrió de lado y pasó la lengua por su labio inferior antes de encaminarse al coche y entrar por la puerta del copiloto.

Por el camino pusieron la música a todo volumen y básicamente lo que hicieron fue dejarse la garganta cantando las canciones de sus grupos favoritos, dirigiéndose la palabra entre ellos sólo para comentar algunas cosas sobre música.

Cuando llegaron al centro comercial comenzaron a recorrer pasillos y pasillos viendo las tiendas desde fuera hasta que encontraron una cuyo escaparate le gustó mucho a Frank, así que entraron en ella.

Era una tienda pequeñita pero con ropa de su estilo, camisetas de grupos de música o con frases chulas, muñequeras, cinturones de tachuelas...

Gerard estuvo un rato dando vueltas entre las cosas hasta que Frank llamó su atención desde el otro lado de la tienda.

Cuando el mayor se acercó, Iero tenía un montón de ropa en sus brazos.

F- Toma, esto es para ti, creo que he acertado con tu talla.

Le tendió el montón de su brazo izquierdo, donde había un pitillo negro con un par de agujeros en las rodillas, un pantalón vaquero desteñido, una camiseta negra con un dibujo a color de los Rolling Stones y una chaqueta vaquera.

F- Venga, pruébatele y me lo enseñas. Yo voy a probarme esto también.

Se metieron cada uno en un probador, uno a lado del otro y se mostraron la ropa que iban probándose.

De repente, la cortina que tapaba el probador de Gerard se abrió, mientras éste estaba sin camiseta y abrochando su pantalón.

G- Ey, ¿qué haces?

F- Es que ya he terminado con mi ropa, y según me vestía se me ha ocurrido algo... ¿Alguna vez te la han mamado en un probador? -Cuestionó acercándose peligrosamente al otro.

G- Mm, no, y no estaría mal.

F- A mí tampoco. Y como he visto que este probador es grande... ¿Sabes cuál es mi número favorito? -Sonrió travieso.

G-Seguro que el mismo que el mío.

Gerard dejó de abrocharse el pantalón y llevó sus manos hasta la cintura de Frank para acercarle hasta él.

Sus labios quedaron unidos, igual que casi todo su cuerpo, pues se apretaban tanto como podían el uno contra el otro.

Frank desabrochó su propio pantalón y lo bajó un poco junto con su boxer. Cogió la mano derecha de Gerard y la llevó hasta su ya dura polla.

Gerard sonrió sin dejar el beso y mordió el labio de Iero donde el piercing, tirando de él como si quisiese arrancárselo.

Comenzó a mover su mano mientras con la otra se bajaba también su pantalón y su boxer y no tuvo que hacer más, pues la mano de Frank fue hasta allí al momento.

Intentando no hacer demasiado ruido para que no les llamasen la atención, Gerard fue arrodillándose poco a poco y llevando a Frank con él hasta recostarle en el suelo boca arriba.

Dejó su boca y creó un camino con su lengua desde su barbilla hasta su ombligo mientras se colocaba sobre él pero con la cabeza hacia el lado contrario.

Y al mismo tiempo, pasaron la lengua por la entrepierna del contrario y engulleron sus pollas con si de un dulce se tratase.

Ayudaron sus movimientos con sus manos y ahogaron sus gemidos contra el miembro del otro, haciéndolos vibrar de placer.

Tras un rato de diversión y lujuria desbordada, terminaron a la vez manchando sus bocas y parte de sus mejillas.

Despacio se sentaron uno frente al otro, calmando sus sentidos y se miraron.

F- Tío, estás manchado. -Dijo riendo y señalando un lado de su boca.

G- ¿Y crees que tú no? -Respondió alzando una ceja.

Frank gateó hasta Gerard, quedándose de rodillas entre sus piernas flexionadas.

Sujetó su rostro con ambas manos y se acercó a lamer los restos que manchaban su piel. Way hizo lo mismo y se volvieron a enredar en un beso, esta vez más tranquilo.

Cuando se separaron para respirar, las manos del menor seguían sujetando su cara, las mejillas de ambos estaban sonrojadas y los ojos brillantes.

Otra vez el sentimiento de aquel día en la fiesta, pero 10 veces más fuerte.

Cuando Frank se dio cuenta, soltó rápidamente a Gerard y se levantó. Acomodó su ropa y se dio la vuelta, quedando de espaldas.

F- Vamos, paguemos. -Y salió sin voltearse.

Gerard se quedó extrañado un momento y después se levantó para terminar de vestirse, coger la ropa y salir.

Él también había sentido eso, pero en ningún momento lo vio como algo malo. Aún no sabía muy bien de qué tipo de sentimiento de trataba. Amistad, quizá cariño. Pero lo que tenía claro es que no era algo malo.

Cuando llegó a la caja para pagar, Frank ya había terminado y le esperaba apoyado contra el mostrador, pero mirando hacia fuera del local.

Gerard se compró todo lo que Iero había elegido para él. De verdad tenía buen gusto y buen ojo para la ropa.

Pagó y se acercó al otro.

G- ¿Nos vamos?

F- Sí. Tengo que irme a mi casa ya. ¿Me llevas?

G- Claro. Vámonos.

Caminaron hasta el coche sin volver a decir nada. Frank iba unos pasos más adelante y esperó a que Gerard abriese el coche para meter las bolsas en la parte de atrás y sentarse él alante.

Gerard hizo lo mismo y arrancó, comenzando el camino a casa del enano.

Durante el camino Iero solo miró por la ventana y Gerard se concentró en conducir, desviando de vez en cuando su mirada hacia el otro.

Cuando llegaron, Frank susurró un "adios" antes de abrir la puerta, pero Gerard le detuvo sujetándole del brazo.

G- Frank.

F- ¿Qué? -No se giró para mirarle.

G- ¿Qué te pasa?

F- ¿A mí? Nada, ¿por qué?

G- No sé, estás raro desde lo de los probadores.

F- Am, pues no pasa nada, solo estoy cansado, ya sabes... -Se giró y sonrió, pero no era una sonrisa del todo sincera.

G- Está bien, como tú digas. ¿Nos vemos mañana?

F- Em... No sé si podré, te aviso. -Salió del coche, cogió sus bolsas y se asomó por la ventanilla delantera- Adiós, Gee.

G- Adiós, Frank.

Cuando el menor entró en su casa, Gerard se fue a la suya, pensando en todo lo que había pasado en la última hora.

Frank estaba raro y eso estaba claro, por mucho que intentase negarlo. Y lo que sea que le pasase tenía que ver con él, con Gerard, así que tendrían que hablar quisiese o no.








Continuará...






¿Opiniones/críticas? ^^

sábado, 3 de septiembre de 2011

Cap. 9 "Obsesionados con el sexo"

Este capítulo está dedicado a Andrea Robles, que me dijo si podía meterla en la historia, y aquí por fin sale :)


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En el capítulo anterior...


G- Ey, mira esa casa. -Comentó señalándola.

F- Da miedo, parece que lleve abandonada años y años.

G- No seas miedica. Vamos a entrar. -Y se encaminó hacia la puerta de entrada dejando a Frank atrás.

F- ¡Gee! ¡Gerard! Mierda, ¡espera! -Echó a correr detrás de él, pero Gerard ya había entrado.

Todo estaba oscuro y no se veía nada. Se adentró un poco en la casa, despacio y llamando a Gerard cuando de repente...





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Capítulo 9:





-¡SORPRESA!

Unas luces se encendieron de repente, dejando ver a un montón de gente que gritaban y se acercaban a felicitarle.

Allí estaban todos sus amigos, gente de sus clases con las que coincidían en otras fiestas y algún que otro desconocido, lo típico de las fiestas.

Gerard se acercó por detrás y le abrazó rodeando su cintura con sus brazos.

G- Felicidades. -Susurró a su oído.

Iero sonrió y se volteó.

F- Muchas gracias. -Le dio un pequeño beso en los labios, lo cual no le pareció raro a nadie pues ya todos estaban acostumbrados a esas cosas entre los dos.

Frank recibió algunas felicitaciones más, abrazos y algunos regalos y después se fueron perdiendo por la fiesta.

En algún momento de la noche, Frank vio de lejos que Gerard estaba hablando con una chica y Way le hizo un gesto con la mano para que se acercase.

Se disculpó con las personas con las que estaba hablando y se acercó a ellos dos.

G- Ey, enano. Mira, te presento a Andrea. Ella es la chica con la que quedé aquel día que te encontré en la calle.

Frank se acercó a la chica y le dio dos besos.

F- Perdona que te robase a Gerard ese día.

Andrea- No pasa nada, la espera ha hecho que tuviésemos más ganas de... Vernos. -Dijo con una sonrisilla juguetona.

Gerard soltó una risilla mientras bajaba la mirada y Frank sonrió.

Estuvieron un rato hablando los 3 y para sorpresa de Frank, Andrea no solo coqueteaba con Gerard, sino que en algún momento empezó a sonreírle, dedicarle miradas que decían claramente "estoy ligando contigo" y a acariciarle el brazo que más a mano tenía.

Gerard se dio cuenta y simplemente sonreía de forma extraña cada vez que pasaba algo así, por lo que Frank pudo ver que no estaba preocupado por quedarse sin chica para esa noche.

De repente, Gerard se lanzó a los labios de Andrea dejando a un Iero con los ojos como platos al lado.

F- Em... Bueno, chicos, yo me voy y os dejo intimidad. -Pero cuando se iba a ir Andrea habló.

Andrea- No, no. -Dijo en tono sensual- ¿Por qué no te quedas con nosotros? Podemos divertirnos.... -Comentó mordiéndose el labio.

Gerard no dijo nada, solo le miró fijamente con una ceja levantada, su nariz pegada detrás de la oreja de la chica y las manos a ambos lados de su cadera.

Como Frank no dijo nada ni se movió del sitio, Andrea le cogió de la muñeca, tiró hacia ella y le clavó en sus labios.

Al principio sólo ella los movía, pero cuando Frank sintió una mano de Gerard en su cintura, comenzó a corresponder el beso como la ocasión se merecía.

La chica mordió el labio de Iero mientras Gerard se dedicaba a dejar besos en el cuello de ella sin quitar su mano de Frank, dándole a entender que estaba de acuerdo con lo que parecía que iba a pasar.

Después de intercambiar besos uno y otro con Andrea, turnándose su boca, Gerard se separó lo mínimo y necesario para hablar y que ambos le escuchasen.

G- Vamos arriba. Hay una habitación de la que solo tengo yo las llaves, así que estaremos más cómodos y solos...

Los otros asintieron y fueron hacia allí sin separarse demasiado, besándose y acariciándose de vez en cuando y chocando en un par de ocasiones contra la pared y alguna persona.

Cuando por fin llegaron, Gerard cerró la puerta con llave de nuevo mientras Frank paseaba sus manos por todo el cuerpo de Andrea.

Gerard se acercó despacio a los otros, rozó la espalda de Frank con la mano izquierda y se colocó a un lado de Andrea, rodeando su cintura con los brazos y besando de nuevo su cuello, añadiendo mordiscos y lametones esta vez.

Los chicos se quitaron sus chaquetas y entre los dos le sacaron a Andrea su camiseta de tirantes, dejando su sujetador de encaje negro a la vista.

Luego, mientras Gerard se dedicaba a comerle los labios y apretar sus pechos entre sus manos, Frank se encargó de deslizar su ajustada falda hasta que terminó en el suelo y ella se quitó los tacones.

Poco a poco, la ropa de ellos también fue desapareciendo hasta que los tres quedaron solo en ropa interior.
Entonces anduvieron como pudieron hasta la cama y se dejaron caer en ella.

Andrea fue la encargada de deshacerse de la ropa que les quedaba a los chicos, y ellos le quitaron la suya, cada uno una prenda, pero los dos de la misma forma: con los dientes.

Una vez en igual de condiciones comenzó el verdadero juego para ellos.

Frank introdujo dos dedos en ella a la vez que lamía sus pezones y mientras ella le hacía una mamada a Gerard, que solo podía gemir y jadear.

Cuando se cansaron intercambiaron posiciones. Gerard pasó a hacerle un oral a Andera, mientras éste besaba a Frank y le masturbaba y él jugaba con el clítoris de ella.

Y finalmente, terminaron los 3 tendidos. Frank se encontraba debajo, tumbado boca arriba. Encima de él estaba Andrea, también mirando al techo, apoyada con las manos y los pies en el colchón para ayudarse a sentarse sobre la polla del cumpleañero. Y arriba del todo era el sitio de Gerard, de frente a ellos dos, apoyado con sus manos a la altura de los hombros de Frank y de rodillas para impulsarse contra Andrea y penetrarla también.

En la habitación todo eran gemidos, sudor, placer y respiraciones agitadas.

Andrea se encontraba muy distraída disfrutando de los dos cuerpos que la rodeaban y tenía los ojos apretados.

Por el contrario, Gerard y Frank no cerraron los ojos en ningún momento y se miraban más entre ellos que a la chica, hasta que en un momento cercano al éxtasis no pudieron evitarlo y se lanzaron el uno a los labios del otro en un beso fogoso y pasional, pero muy distinto a los besos que se habían dado tantas veces atrás, aunque en ese momento no comprendieron cuál era la diferencia.

Finalmente, los tres llegaron a un exquisito orgasmo que los dejó vencidos sobre el colchón, del cual no se movieron durante casi una hora, hasta que lograron reponerse.

Andrea- Pf, chicos, no tengo palabras. -Comentó mientras se vestían para volver a bajar a la fiesta.

G- Dios, ha sido brutal.

F- Estoy de acuerdo. -Los tres levantaron sus miradas de sus ropas a medio poner y estallaron en carcajadas- Anda, vamos para abajo.

Entre risas bajaron los tres de nuevo a la planta baja donde seguía la fiesta como si nunca se hubiesen ido. Aunque ahora la gente estaba más borracha aún que antes y ya estaban las típicas parejas montándoselo donde podían, signo de que las habitaciones debían de estar todas ocupadas.

Esquivando gente consiguieron llegar donde las bebidas y se sirvieron unas copas cuando de repente Andrea se quedó como ida mirando alguna parte. Los chicos la llamaban pero ella parecía no escucharles.

Sus ojos brillaban y sus mejillas se tiñeron ligeramente de carmín cuando sonrió levemente y bajó la mirada hasta clavar los ojos en sus zapatos.

Gerard siguió la dirección que antes llevaba la mirada de Andrea y se encontró con su un chico alto, vestido de oscuro y con el pelo rubio por arriba y más oscuro por debajo. Su hermano Mikey, sonriendo y mirando donde ellos estaban, por lo que supuso que eso era lo que tan distraída miraba la chica.

G- ¿Mirabas a Mikey?

Andrea levantó rápido la mirada hacia Gerard.

Andrea- ¿Le conoces?

G- Un poco... Es mi hermano. ¿Quieres que te le presente? -Gerard levantó su brazo para llamar a su hermano pero Andrea le detuvo.

Andrea- ¡No! Es que... Sería raro. Acabo de follar contigo y con Frank y ahora me presentas a tu hermano... -Dijo con vergüenza.

G- ¡No te preocupes por eso! No tiene por qué enterarse. -Esta vez sí que llamó a su hermano, el cual se acercó a ellos casi corriendo, llevándose por delante a un Jared bastante perjudicado por la bebida.

F- Hola Mikey.

Mikey- Hola Frank. Feliz cumpleaños.

G- Michael, mira, te presento a Andrea.

Mikey se volvió hacia ella con una enorme y dulce sonrisa en su rostro que derretiría a cualquiera.

Mikey- Encantado, Andrea. Yo soy Mikey. -Le dio dos besos sujetándola con una mano de la cintura mientras ella respondía un casi inaudible "igualmente".

Gerard y Frank miraban la escena divertidos sin perder detalle. Parecía mentira que esa chica fuese la misma con la que momentos antes habían hecho cosas que quien la viese en este momento no creería posibles en ella.

Ahora se la veía tímida, cortada ante la presencia del medio-rubio. Parecía que de verdad le había gustado y era una suerte, porque Mikey no era de polvos de una noche, sino que era todo un romántico, hecho por el que se había ganado muchas veces las burlas de su hermano.

Poco a poco Mikey y Andrea se fueron soltando y entablaron una conversación, por lo que los otros dos pensaron que había llegado el momento de irse y dejarlos solos.

G- Bueno, chicos, nosotros tenemos que irnos, aún tengo que darle una cosa a Frankie. -Dijo poniendo una mano sobre el hombro de su hermano- Espero que nos volvamos a ver, Andrea.

F- Encantado, Andrea, ha sido un placer. -La chica respondió con una sonrisilla y los dos se fueron.

F- ¿Y qué es eso que tienes que darme? -Preguntó el menor intrigado- ¿O solo era una excusa? -Hizo un puchero.

G- No, enano, no era una excusa. -Le respondió cogiendo ese puchero entre sus dedos- Vamos fuera, nos echamos un cigarro y te lo doy.

Salieron a la calle donde todo era más tranquilo y se sentaron junto a un árbol donde apoyaron la espalda mientras fumaban y descansaban.

Gerard se giró un poco y quedó de frente a Frank, llevó el cigarro a su boca y lo dejó ahí para meter las manos en sus bolsillos buscando algo, con los ojos entrecerrados a causa del humo.

Cuando por fin encontró lo que buscaba, dejó una pequeña cajita en su mano derecha y con a otra cogió el cigarro para apagarlo y tirarlo. Expulsó el humo y habló.

G- Toma, Frankie. Tu regalo de cumpleaños.

Frank dio una última calada y apagó también el cigarro para coger la caja que le tendía Gerard.

La abrió con cuidado y dentro encontró un juego de púas de colores para su guitarra con su nombre escrito en ellas.

F- Aw, ¡gracias Gee! -Le dio un fuerte abrazo.

G- ¿Te gustan? -Preguntó con una gran sonrisa.

F- Me encantan. Muchas gracias. Te quiero Gee.

G- Yo también te quiero, enano. -Le dijo revolviendo su cabello.

Durante unos minutos ninguno despegó la vista del otro, perdidos en la profundidad de sus ojos, sin decir nada.

Era una sensación extraña. Algo que uno no había sentido nunca y el otro sintió una vez pero no quería volver a sentir.

Así que, sumergidos en sus propios pensamientos, despegaron sus vistas miraron al frente mientras encendían otro cigarro.










Continuará...








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Espero que hayais sobrevivido todas a la espera xD

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cap. 8 "Obsesionados con el sexo"


Gracias a todas las que comentasteis el capítulo anterior, a las que me lo comentaron en Tuenti y en Twitter y en fin, gracias a todo el que lea xD
No me entretendo más :)

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En el capítulo anterior...

G- Me alegro de que lo hayas superado y estés bien. -Sonrió grande y Frank se echó encima de él abrazándolo fuerte, mostrando todo su agradecimiento.

F- Me gustaría recompensarte. -Le dijo alejándose un poco de él- Y ya que te jodí tu plan de ayer, se me ocurre una forma. -Comentó de forma sensual.

Frank se mordió el labio y pasó su mano por la pierna del otro, desde la rodilla hasta su cintura.

G- Frank, no hace falta... -Dijo con voz débil.

F- Ya, pero quiero hacerlo.

[...]

G- Joder, enano. -Aún no había recuperado la respiración completamente- Voy a ayudarte más a menudo. -Bromeó y se giró para mirarle.

F- En serio, Gee, gracias por todo. -Los dos sonrieron.

G- No, no, gracias a ti. -Y estallaron en risas.



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Capítulo 8:




El resto del fin de semana Frank lo pasó en casa de Gerard.

Ya se había repuesto y era como si nada hubiese pasado. Por fin había afrontado sus problemas y sus traumas y había conseguido pasar página.

Además, la amistad entre los dos chicos se había fortalecido al haber compartido por primera vez una situación como esa.

Pasó el tiempo y llegó el 31 de octubre, Halloween y cumpleaños número 19 de Frank.

Era miércoles a la salida de clase.

Después de felicitarle y comer todos juntos, cada chico se fue por su lado, excepto Gerard, que se quedó con Frank como todos los días.

Ese día, en vez de ir cada uno para su casa, Frank había invitado a Gerard a pasar la tarde en su casa para luego cenar allí, y Way aceptó encantado.

Cuando llegaron a su casa, saludaron con Linda, quien estaba feliz de ver a Gerard allí de nuevo, pues le había cogido mucho cariño con el tiempo. Felicitó efusivamente al cumpleañero y subieron a la habitación.

Decidieron jugar a la X-Box para pasar el rato, hasta que se aburrieron y se quedaron tirados sobre la cama hablando de todo y de nada, riendo sin parar.

F- Dime el sitio más raro donde lo has hecho.

G- Mmm... -Hizo memoria- En un supermercado. En la zona de comida dietética.

Frank le miró con las cejas levantadas.

F- Guau. ¿No os pillaron? -Dijo comenzando a reír.

G- Sí. -Rió también- Nos echaron de allí y no nos han vuelto a dejar entrar. Todos los trabajadores nos conocen. ¿Y tú?

F- Pues... En un cementerio. Sobre la tumba de su abuelo.

G- ¡Tío! ¡Eso es una falta de respeto! -Estaba alucinando.

F- Joder, es que estábamos calientes y no nos daba tiempo a ir a ningún sitio. Además, tenía mucho morbo. -Añadió mordiéndose el labio.

G- Puf, no tienes remedio... ¿Qué te gusta más, follar o que te follen? -Preguntó levantando una ceja y mirándole profundamente.

F- Me gusta que me follen mientras follo. -Le dijo, humedeciendo sus labios con su lengua.

G- Es decir, un trío. Eso sí que es bestial.

Frank asintió y se miraron cómplices.

G- ¿Y dónde no lo has hecho y te gustaría hacerlo?

F- En el balcón. -Respondió sin pensarlo apenas.

G- Donde todo el mundo pueda verte. -Apoyando la idea.

F- Aw, Gee, deberíamos hacerlo alguna vez en el balcón.

La verdad es que aún no habían llegado tan lejos como follar, pero realmente no sería un problema para ninguno de los dos.

-¡Hijo, tu padre y yo vamos a salir, no nos esperes! -Habló Linda desde abajo.

Tras escuchar la puerta de entrada y el sonido del coche al arrancar, Gerard miró a Frank con un brillo lujurioso en sus ojos y se puso de pie.

G- Se me ha ocurrido una idea genial.

Cogió a Iero de las muñecas, tiró de él y le levantó. Salieron de la habitación y Gerard dirigió al menor a la habitación de sus padres, desde donde salieron al único balcón de la casa.

F- ¿Qué piensas, Gee? -Preguntó cuando por fin le soltó y le dejó de perfil a la calle.

G- Es tu cumpleaños y aún no te he regalado nada. -Explicó con voz sensual- Y se me ocurre algo. -Susurró a su oído y después pasó su lengua por la extensión de su oreja.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Frank desde los pies hasta el último pelo de su cabeza y no pudo evitar jadear ante esa simple y húmeda caricia.

Gerard sonrió contento viendo cómo reaccionaba el menor. Dejó su oreja y bajó por el lateral de su cuello para volver a subir por su garganta, jugando con su nuez hasta llegar a la barbilla, donde dejó un mordisco y fue directo a sus labios.

Mientras se besaban, las manos de Way no se quedaron quietas.

Lo primero que hizo fue coger las muñecas del menor con una mano y llevarlas hasta la barandilla para luego susurrarle "Si las mueves de ahí, lo dejo".

Y después, uniendo de nuevo los labios de ambos que encajaban como si hubiesen sido creados para ello, inició un rápido recorrido por el cuerpo del otro con ambas manos, sujetándose a cualquier parte posible de su anatomía, apretando o sólo rozando, hasta llegar finalmente a su cintura.

El cierre del pantalón fue abierto y sin mover la prenda de su sitio, bajó un poco el boxer por delante, lo justo para dejar la polla de Frank al aire.

Tras esto, Way dejó la boca del otro, lo que hizo que Frank se quejase con un gruñido, y lentamente se arrodilló. Se lamió la mano derecha de forma sensual y agarró el pene de Iero, moviéndola de arriba a abajo un par de veces.

Cuando Gerard giró su cabeza para apartarse el pelo de los ojos, su vista se topó con una pareja de ancianos en la calle mirando hacia donde ellos estaban con cara
Así que les dedicó una sonrisa y un gesto obsceno con la mano libre y la boca, explicando lo que iba a hacer.

G- Tenemos espectadores.

Iero simplemente gimió y sonrió traviesamente.

Gerard decidió no hacer esperar más a su público, por lo que en cuanto volvió a girarse hacia su amigo engulló su polla y la chupó al mismo ritmo al que movía su mano.

Frank intentaba no hacer mucho ruido por estar en la calle, pero cuando Way dejó su miembro para lamerle y succionar sus testículos, se olvidó de todo y gritó y gimió como si estuviese en la intimidad de su habitación.

Cuando le oyeron, sus vecinos lanzaron algunos insultos y plegarias y se fueron casi corriendo del lugar.

G- ¿Quieres que me lo trague, cariño? -Preguntó antes de lamer toda su extensión y notar que ya no le quedaba mucho para acabar.

Frank sólo fue capaz de jadear algo así como "joder, síii" y apretó los ojos hasta que no pudo más y se derramó en la húmeda boca de Way, con un largo y sonoro gemido con su nombre.

Cuando terminó, Gerard se puso de nuevo a la altura del otro y dejó un último beso sobre sus labios mientras colocaba su ropa.

Iero no despegó sus ojos de él ni un momento mientras se tranquilizaba.

G- Creo que hemos traumatizado a tus vecinos. -Dijo riendo y apoyando sus codos en la barandilla mientras se encendía un cigarro y le tendía otro a Frank.

F- Que les jodan.

G- Tómatelo como un regalo por tus 19 años. -Los dos sonrieron. El cumpleañero se apoyó en el metal de espaldas a la calle fumando.

Después de fumarse el cigarro volvieron dentro y pasaron el resto de la tarde en el salón comiendo y viendo películas hasta que dieron las 10 de la noche.

G- Oye, enano. Vamos a cambiarnos y a dar una vuelta por ahí.

F- Gee, es miércoles, ¿dónde vamos a ir?

G- Algo se nos ocurrirá. Vamos, no seas vago.

Refunfuñando consiguió arrastrarle hasta la habitación.

Frank rebuscó algo de ropa en su armario mientras Gerard sacaba ropa de su mochila.

Way se puso unos pitillos negros ajustadísimos, una camiseta negra también ceñida y una chaqueta de cuero con blanco en los hombros, dejándose las Converse negras medio rotas.

Y Frank optó por un vaquero claro caído que dejaba a la vista parte de su ropa interior y con varios rotos en las rodillas, una camiseta blanca de manga corta y otra negra encima que dejaba ver la de debajo. Y encima una cazadora negra con capucha.

Ambos delinearon sus ojos de negro y arreglaron su pelo (bueno, en realidad Way solo se lo alborotó un poco).

G- Mm, que sexy. -Miraba a Frank peinarse, desviando su mirada hacia su trasero.

Iero, al darse cuenta, meneó el culo y respondió un "lo sé" que hizo que Gerard rodase los ojos riendo.

F- Bueno, estoy listo. Vámonos.

Salieron de casa de Frank y caminaron un poco por el barrio hasta que llegaron a una casa abandonada y de aspecto lúgubre.

G- Ey, mira esa casa. -Comentó señalándola.

F- Da miedo, parece que lleve años abandonada.

G- No seas miedica. Vamos a entrar. -Y se encaminó hacia la puerta de entrada dejando a Frank atrás.

F- ¡Gee! ¡Gerard! Mierda, ¡espera! -Echó a correr detrás de él, pero Gerard ya había entrado.

Todo estaba oscuro y no se veía nada.

Se adentró un poco en la casa, despacio y llamando a Gerard cuando de repente...






Continuará...





_______________________

¿Qué pasará con el pobre Frank?
¿Pasará algo dentro de esa casa abandonada?
¿Dónde se habrá metido Gerard?


¡Eso y más en el siguiente capítulo!






 


lunes, 29 de agosto de 2011

Cap. 7 "Obsesionados con el sexo"



Capítulo dedicado a @JonesArmstrong porque iba a subir mañana pero al ver un tuit suyo me he adelantado unas horas xD





En el capítulo anterior...


F- Gee, ¿puedes dormir conmigo?

Y ante esa voz rota y su mirada de súplica, Gerard no pudo negarse, simplemente asintió con la cabeza.
Se descalzó, se quitó la ropa hasta quedar sólo con su boxer azul a rayas y se metió bajo las tapas, de frente al menor. Éste se acercó a él y apoyó su cabeza contra su cuello.

Se mantuvieron un rato en silencio mientras Way le regalaba caricias en el brazo que lograron relajarle hasta dejarle casi dormido. Habló contra su piel.

F- Muchas gracias por todo, Gee. Te quiero y prometo contarte mañana.

G- No hay de qué, pequeño. Yo también te quiero.




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Capítulo 7:






Por la mañana el primero en despertar fue Frank.

En un principio se sintió desorientado pero después recordó dónde estaba. Y sentir a Gerard abrazándole desde la espalda le hizo sentir totalmente a gusto por primera vez en toda la semana.

Con cuidado se volteó, quedando de frente a su amigo.

F- Gerard... Gerard, despierta. -Nada- Gee, despierta ya.

Le balanceó para ver si reaccionaba y por fin se removió un poco, arrugando la frente.

G- Mmmm...

F- Gerard, nene, despierta de una maldita vez. -Le sacudió un poco más fuerte.

G- Espero que tengas una buena razón para despertarme un sábado antes de la hora de la comida o morirás. -Habló con los ojos aún cerrados y un brazo sobre ellos.

Frank dejó escapar una risilla mientras se sentaba con las piernas cruzadas. Y Gerard abrió los ojos y sonrió, contento de que su amigo volviese a reír.
Se incorporó, apoyando las manos en el colchón con los brazos estirados.

G- ¿Qué tal estás, Frankie? -Le miró preocupado.

F- Bien, Gee. Gracias. Ayer fue un día de bajón, pero ya estoy bien. -Sonrió grande y sincero, así que Gerard le creyó.

G- Me asustaste, enano. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, ¿cierto? Si algún día quieres desahogarte... -Iero le sonrió de forma traviesa- HABLANDO -especificó- Aquí estoy.

F- Gracias, Gerard, de verdad. Voy a contarte qué me ocurre, pero quiero comer primero, me muero de hambre. -Se pasó la mano sobre su vientre y un sonido proveniente de su estómago corroboró sus palabras.

Gerard sonrió, se levantó y cogió la bandeja que había dejado en la mesa por la noche. La llevó a su cama y se la dejó a Frank.

G- Eso es para ti, te lo traje anoche. Voy a por algo para mí y a por unos cafés.

Frank asintió con la boca llena y Way fue a la cocina.

Cuando volvió a la habitación, el otro estaba tirado en el suelo boca abajo sobre la alfombra, leyendo un cómic y comiendo.

G- ¿Cómodo?

F- Mucho. -Levantó la vista hacia él- Oye, ¿siempre duermes así o sólo intentas seducirme? -Bromeó mordiéndose el labio, pues Gerard aún seguía sólo con el boxer.

G- Siempre duermo así. Pero hoy también intento seducirte. -Le siguió la coña guiñándole un ojo.

Le tendió una taza de café. Iero se sentó apoyando la espalda en la cama y Way se sentó en frente de él.
Comieron en silencio, un silencio cómodo, y cuando terminaron fue Frank el primero en hablar.

F- Bueno, si todavía quieres que te cuente qué me ha pasado...

G- Sí, claro que sí.

F- Está bien. -Cogió aire antes de comenzar- Verás, yo antes no era así. -Gerard le miró sin comprender- No era un obseso del sexo. -Rió-

"Yo tuve una pareja seria. Bastante seria, de hecho. Estuvimos juntos casi dos años. Se llamaba Jamia y nos conocíamos desde pequeñitos. Íbamos a la misma clase y vivíamos en el mismo barrio.
Cuando hice 14 años comencé a fijarme en ella de una forma distinta. Ya no la veía sólo como mi mejor amiga, y antes de hacer los 15 se lo dije y para mi sorpresa ella me correspondió, así que empezamos a salir.
Todo iba de maravilla hasta que empecé a ver a algunos chicos con otros ojos, y después de comerme la cabeza unos meses me admití a mí mismo que era bisexual.
Me pareció importante decírselo a Jamia porque sentía que si no lo hacía sería como mentirle. Quedé con ella en un restaurante y por fin me atreví a decírselo.
Al principio creyó que le estaba tomando el pelo, pero cuando vio que no mentía se volvió loca.
Se levantó echa una furia, tiró todo lo que había sobre la mesa y me insultó de todas las formas posibles antes de irse de allí.
Me tocó pagar todo lo que había roto, pero ni por asomo fue eso lo peor. Ni en mis peores pesadillas me imaginé lo que tendría que soportar.
Cuando al día siguiente llegué al instituto, todo el mundo lo sabía. Me insultaron, escribieron maricón en mi taquilla con letras enormes y me tiraron comida. Y encima, Jamia tenía un grupo de amigotes mayores que nosotros que varias veces me esperaron a la salida de clase para darme palizas, mientras ella miraba y reía.
Me deprimí hasta el punto de encerrarme en mi habitación y no salir apenas de allí en dos meses.
Mis padres estaban realmente preocupados así que me cambiaron de instituto y nos mudamos aquí. Los primeros días que fui a clase no hablaba con nadie, iba solo a todas partes y me encerraba en el baño en los recreos. Hasta que un día Pete se acercó a hablar conmigo y me presentó a Mike y a Ville.
Un día desperté, me miré al espejo y decidí que no podía seguir viviendo así y que las relaciones eran un asco. Le dije adiós a las relaciones serias para siempre y comencé a tirarme a todo lo que se movía.
Y mi amistad con Mike, Pete y Ville creció y después de tres años y después de pasar a la universidad, sigue igual."

Gerard le miraba, atento a cada palabra que salía de sus labios. No podía creer todo lo que había tenido que pasar su amigo.

F- Y el fin de semana pasado Jamia se presentó en mi casa. -Dijo con asco- Al verla todos mis recuerdos volvieron para atormentarme, así que huí de casa y bebí todo lo que pude. Ahí fue cuando me llamaste. Pasé toda la noche del sábado fuera, borracho y colocado, y volví a casa el domingo por la tarde. Dormí hasta que el despertador me levantó el lunes y me pasó como la otra vez. Me miré al espejo y decidí que había llegado el momento de cambiar de nuevo, esta vez físicamente. Así que en vez de ir a clase me fui a hacer el tatuaje, el piercing y me corté el pelo, pero eso ya lo sabes. -Rió y Gerard asintió.

G- ¿Y ayer volvió otra vez, verdad?

Frank bajó la mirada.

F- Me dijo que aún me quiere y que se arrepiente de todo lo que pasó...

G- Aún la quieres. -No preguntó, afirmó.

Iero levantó la cabeza y miró al otro directo a los ojos.

F- No. Ya no siento nada hacia ella, asco si acaso. El día de la primera paliza todo mi amor hacia ella murió. Y ayer se lo dejé bien claro. La dejé de rodillas llorando a mares en mi salón. -Rió ante esto último- Lo tengo superado, solo que después de soltarle toda la mierda que tenía guardada desde hace tantos años me hizo recordarlo y me dio el bajón. Salí corriendo de allí y me perdí, así que me senté en el suelo y no me di cuenta ni de que empezó a llover. No sentí nada las horas que estuve allí hasta que llegaste tú. Por cierto, ¿dónde ibas? Eso está lejos de tu casa.

G- Emm... Iba a una fiesta con una chica que conocí hace unos días.

F- Oh. -Volvió a bajar la mirada- Perdón por joderte el plan. ¿Te gusta ella?

G- En todo caso, me pone. Está buena y tiene un polvazo. Sólo quería tirármela y ella buscaba lo mismo. -Se encogió de hombros- Pero te vi tan mal que no pude dejarte allí.

F- Lo siento, en serio.

G- Me alegro de que lo hayas superado y estés bien. -Sonrió grande y Frank se echó encima de él abrazándolo fuerte, mostrando todo su agradecimiento.

F- Me gustaría recompensarte. -Le dijo alejándose un poco de él- Y ya que te jodí tu plan de ayer, se me ocurre una forma. -Comentó de forma sensual.

Frank se mordió el labio y pasó su mano por la pierna del otro, desde la rodilla hasta su cintura.

G- Frank, no hace falta... -Dijo con voz débil.

F- Ya, pero quiero hacerlo.

Iero se arrodilló sobre el mayor, una pierna a cada lado de las suyas, quedando muy cerca de él y su boca.
Ambos miraron la boca del otro con deseo.

G- ¿Ya no te duele? -Preguntó mirando la argolla del labio.

Frank entendió y negó, y acto seguido la lengua de Way acariciaba la zona del piercing, pasando su lengua por éste.

Iero ronroneó y Way enganchó el arito entre sus dientes, tirando de él.
Se moría de ganas por hacer eso desde que le vio con ello.

Comenzaron un beso apasionado y casi violento, con mordiscos suaves y no tan suaves, que sólo se rompió cuando Frank bajó por su cuello, el pecho, el estómago y llegó a la única prenda que le tapaba.

Way ya estaba duro y se puso más duro aún cuando el otro rozó su mejilla contra su polla hinchada por encima de la tela.

F- ¿Sabes qué voy a hacer?

Gerard no respondió, sólo ahogó un gemido.

F- Voy a chupártela, a lamértela y a saborearte hasta que te corras en mi boca.

Way respiró fuerte, ansiando que hiciese lo que le decía, y antes de poder contestar nada, Frank ya había sacado su polla del boxer y estaba lamiéndola como si fuese un dulce.

Gerard tensó sus brazos, sujetándose al suelo antes de caerse y se dejó llevar por el momento sin quitar los ojos del otro, que chupaba y succionaba como si su vida dependiese de ello. A la vez, con una mano jugaba con sus testículos y con la otra le masturbaba al ritmo de su boca.

Cuando Frank comenzó a hacer ruidos con su garganta, Way no pudo aguantar más y se corrió en su boca. Estertores blancos manchando sus labios y sus mejillas.

Frank se relamió los restos, le acomodó la ropa a Gerard, que aún sufría los estragos del orgasmo, y se tumbó a su lado, sujetándose la cabeza con la mano y el codo apoyado en el suelo.

F- ¿Qué tal? -Preguntó, sonriendo con suficiencia.

G- Joder, enano. -Aún no había recuperado la respiración completamente- Voy a ayudarte más a menudo. -Bromeó y se giró para mirarle.

F- En serio, Gee, gracias por todo. -Los dos sonrieron.

G- Sabes que no es nada -Dijo acariciando su mejilla- Gracias a ti por esto. -Y estallaron en risas.





Continuará...








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Todas las que dijisteis que sería Jamia... Acertasteis xD




¿Comentarios, por favor? n_n

sábado, 27 de agosto de 2011

Cap. 6 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...



G- ¿Vas a decirme qué te pasa?

Iero se quedó quieto mirándole.

F- ¿Por qué lo dices? No me pasa nada. -Se hizo el desentendido y sonrió, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos.

G- Vamos, sé cuándo te atormenta algo y ahora mismo no estás bien. -Le miraba seriamente, mostrándole su preocupación.

Frank soltó un largo suspiro y bajó la mirada a sus manos apoyadas en el lavabo.

F- Todo estaba bien. ¿Por qué cojones tuvo que venir a verme? -Preguntó en voz baja para sí mismo, como si estuviese solo, y le dio un puñetazo a la pared cercana al espejo.





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Capitulo 6:






Viernes.

La semana había pasado lenta y sofocante para los chicos, que no veían el momento de que llegase el fin de semana para desconectar de los libros, las clases y los "benditos" profesores que todos los días les daban el coñazo.

*Narra Frank*

Por fin habían acabado las malditas clases. Me despedí de los chicos y fui caminando a mi casa acompañado por Gerard, que vivía en la misma dirección.

Cuando nuestros caminos se separaron, nos despedimos y quedamos en hablar al día siguiente para hacer algo, pues yo no había dormido demasiado bien y no tenía ganas de salir esa tarde.

Tenía la extraña sensación de que algo malo pasaría, y esa fue la razón por la que apenas pude pegar ojo.

Me dirigí a casa, abrí la puerta con mi llave y saludé a quien estuviese dentro con una voz. Me disponía a dirigirme a mi habitación y tirarme en la cama cuando escuché la voz de mi madre llamarme desde el salón.

Entré y allí estaba ella. Pero no estaba sola.

F- ¿Qué quieres ma... ¿Qué haces tú aquí? -Pregunté con veneno en la voz.

Linda- Hijo, esa no es forma de tratar a los invitados. -Me regañó.

F- Mamá, ¿qué mierda hace ella aquí?

Linda- ¡Frank Anthony Thomas Iero Pricolo! ¡Te he dicho que no trates así a las visitas!

-Hola Frankie, ¿qué tal estás?

F- No me llames así, perdiste ese derecho hace mucho tiempo. -Le dediqué una mirada de odio.

Linda- Anthony, o te comportas como el chico educado que eres o te vas a enterar. Siéntate.

Hice lo que mi madre me pedía y me senté lo más lejos que pudé de mi "visita".

Linda- Perdónale, querida. ¿Y cuánto tiempo estarás en Jersey?

-Sólo el fin de semana. He venido a arreglar unos papeles y me vuelvo a Nueva York. Tengo que ir ahora a coger alguna habitación en un hotel....

No sé qué pintaba ella en mi casa y mucho menos por qué tenía que estar yo ahí, escuchando algo que no me interesaba lo más mínimo.

Linda- ¡Ah, no, no! ¡Ni pensarlo! Te quedarás aquí estos días.

En cuanto mi madre pronunció estas palabras la miré como si estuviese loca. Y es que realmente debía de estarlo, porque si no, no entiendo en qué mierda pensaba para proponerle eso.

-No creo que Frank quiera que yo... -Ella me miraba esperando mi respuesta. Yo solo sentía que mi cabreo aumentaba más y más.

Linda- Me da igual lo que Frank quiera o no quiera. Aquí mando yo y tú no vas a ir a ningún hotel pudiendo quedarte aquí.

F- ¡No! ¡Me niego a que ésta se quede con nosotros! No quiero compartir con ella más del tiempo puramente necesario... -Grité alterado.

¿Por qué cojones no entendía mi punto de vista?

-En serio, no quiero molestar.

Linda- ¡He dicho que se queda, y se queda!

Mi madre se levantó de su asiento y se fue echa una furia del salón.

-Frank, lo siento, yo no quería...

F- Cállate, no te atrevas a dirigirme la mirada siquiera. -Ella bajó la vista y la fijó en sus pies- ¿Por qué cojones has venido? Ya estuviste aquí la semana pasada. ¿Por qué has vuelto?

- Yo... La verdad es que no tengo que arreglar nada, sólo quería verte. -Hizo una pausa, de nuevo esperando que yo dijese algo, pero no abrí la boca. Levantó la vista y la fijó de nuevo en mí- Frank. Frankie, te echo mucho de menos. Siento todo lo que pasó y...

F- ¡CÁLLATE! No quiero escucharte. Ha pasado mucho tiempo, todo iba bien y vienes aquí a joderme de nuevo. -Me levanté soltando humo por las orejas. No podía creer lo que escuchaba.

-Pequeño, escúchame. De verdad, no sé por qué te dije aquellas cosas. Me da igual cómo seas. Yo te quiero de todas formas. A pesar de los años, te sigo queriendo. -Se levantó y se acercó a mí. Intentó poner su mano en mi mejilla pero me aparté.

F- ¡CIERRA LA PUTA BOCA! ¿No entiendes que no me interesa? Tú eres la persona que más daño me ha hecho en mi puta vida y no pienso perdonarte nunca. Yo te quise. Más que a nada. Pero ya no, y nunca podría volver a quererte. -Parecía que me habían dado cuerda, pero eran muchas cosas las que me guardé por años- Conseguiste que los chicos del colegio me pegasen, que mis amigos me dejasen de lado. Tuve que cambiarme de colegio y me pasé encerrado en mi cuarto casi dos meses. Tú me cambiaste completamente. Aunque en parte debería darte las gracias. Si no hubiese sido por ti, nunca habría conocido a los amigos que tengo ahora, que son amigos de verdad y no habría vivido tantas cosas como las que he vivido. -Sus ojos se aguaban con cada palabra que le dedicaba- Y nunca. Óyeme bien. NUNCA volvería contigo. Para mí estás muerta.

Y salí del salón dejándola sola, de rodillas en el suelo y llorando a mares. En ese momento llegaba mi madre de nuevo diciendo no se qué de que había preparado una habitación para ella. La vio y me dedicó unas cuantas palabras nada propias de ella junto con una mirada asesina.

Sin hacerla caso, me dirigí a la puerta y salí azotándola bien fuerte.

Eché a andar, andar y andar y cuando llegué a una calle que no conocía, me detuve por fin. De apoyé en una pared cualquiera y me dejé caer por ella hasta terminar sentado en el suelo.

Pasaron minutos, horas quizás y comenzó a llover. Y yo seguía ahí sentado, sin moverme un solo milímetro y los ojos fijos en un punto lejano, sin ver nada realmente.

-Frank, ¿eres tú?

No levanté la vista, seguí igual.

-Frank. Frank, reacciona joder. ¿Qué te pasa? -Me cogió del mentón y me hizo mirarle- ¿Qué ocurre, Frankie? Estás empapado.

F-Gee... ¿Puedo pasar el fin de semana en tu casa? No puedo volver a la mía...

G- Claro, enano, no hay problema. Venga, levántate y vamos al coche.

Me ayudó a levantarme, me pasó un brazo por la cintura y me guió hasta su coche, donde encendió la calefacción pues en algún momento que no recuerdo empecé a temblar.

Durante el camino nadie dijo nada. Llegamos a su casa y volvió a cogerme de la cintura para entrar y llevarme hasta su cuarto.

Una vez allí, me senté en la cama y Gerard me sacó algo de ropa. Me dijo que me cambiase y salió a buscar algo de ropa.

Pero no me moví. Mi cuerpo no reaccionaba por voluntad propia. Estaba como apagado y cuando volvió, yo seguía en la misma posición.

*Narrador normal*

Cuando Gerard regresó llevaba consigo una bandeja con algo de comida en ella. Al dejar la bandeja se giró hacia Frank y vio que seguía igual que cuando le dejó, así que se acercó a él, suspirando fuerte.

G- Frankie, te vas a enfermar si no te cambias de ropa.

Iero seguía ausente, con la mirada perdida en algún punto de la pared.

G- Venga, enano, te ayudo.

Gerard se arrodilló frente a él. Primero le sacó la cazadora de cuero negro y siguió con su camiseta del mismo color, cambiándosela por una sudadera seca con el logo de Batman. Después le quitó las Converse blancas y los calcetines, le desabrochó el jean y, levantándole de la cadera, se lo quitó, cambiándoselo por un pantalón de chándal que le quedaba grande, dejando al aire los huesos de su cadera.

Una vez que Frank estaba con la ropa seca, Way cogió las prendas mojadas y las tendió en la silla y donde pudo para que se secasen. Luego volvió donde Frank y le acarició la mejilla.

G- Frankie, ¿quieres hablar?

El aludido negó con la cabeza.

F- Sólo quiero dormir.

Era la primera vez desde que le encontró tirado en la calle que hablaba.

G- Está bien, échate aquí. -Le ayudó a deshacer la cama y meterse bajo la manta- Descansa, yo dormiré en el sofá. Llámame si necesitas algo.

Cuando iba a irse, Frank le agarró de la muñeca.

F- Gee, ¿puedes dormir conmigo?

Y ante esa voz rota y su mirada de súplica, Gerard no pudo negarse, simplemente asintió con la cabeza.
Se descalzó, se quitó la ropa hasta quedar sólo con su boxer azul a rayas y se metió bajo las tapas, de frente al menor. Éste se acercó a él y apoyó su cabeza contra su cuello.

Se mantuvieron un rato en silencio mientras Way le regalaba caricias en el brazo que lograron relajarle hasta dejarle casi dormido. Habló contra su piel.

F- Muchas gracias por todo, Gee. Te quiero y prometo contarte mañana.

G- No hay de qué, pequeño. Yo también te quiero.

Y después de ese momento sentimental, el primero desde que se conocieron, el menor cayó dormido y el mayor le siguió poco después.










Continuará...