jueves, 15 de septiembre de 2011

Cap. 13 "Obsesionados con el sexo"


En el capítulo anteior...


-Perdón.

G- Lo siento.

Gerard levantó la mirada al reconocer esa voz y se encontró con unos ojos avellana que le miraban fijamente.

-¿Gerard?

G- Oh... Hola, Frank. -Saludó secamente.






Capítulo 13:



F- Joder, no te reconocía. Vaya cambio. -Dijo con las cejas alzadas.

G- Sí, es que me apetecía cambiar. -Dijo cortante.

Un silencio incómodo apareció entre ellos. Cada uno miraba cualquier parte excepto a los ojos del otro y la lluvia caía sobre ambos.

F- Gerard, yo... -Hizo una pausa y Way le miró con una ceja alzada- Lo siento... -Continuó en voz baja.

G- ¿Lo sientes por qué? ¿Por pasar de mi? ¿Por esquivarme? ¿Por no contestar mis llamadas? ¿O por cerrarme la puerta en las narices? -Preguntó con tono normal pero soltando todo su enojo.

F- Por-Por todo.

G- No, Frank. No puedes pedirme perdón y esperar que volvamos a estar bien sin darme una explicación.

F- Es que no hay explicación, simplemente, me he comportado como un cabrón.

G- Mira, eso es cierto. Han sido un cabrón que ha pasado de su mejor amigo quien sabe por qué mierda. -Su voz se elevaba a la vez que la lluvia empeoraba.

F- Oye, no tienes por qué hablarme así.

G- ¿Qué? Mira, Frank, no me toques las cojones, anda. -Negaba con la cabeza- ¿Sabes lo que creo? Que el estúpido jueguito de follamigos que había entre nosotros se te ha escapado de las manos y ahora sientes algo por mi que supera la amistad y por eso me esquivas. -Rió en forma de burla- Te da miedo enamorarte de nuevo y prefieres portarte como un hijo de puta y tirarte a cualquiera en un baño que decirme lo que te de verdad te ocurre.

Frank le miraba atónito y se quedó mudo por unos momentos.

F- ¿Te estás escuchando? ¡Todo lo que dices son gilipolleces que ni tú mismo puedes creerte! ¿Acaso te crees que todo el mundo va enamorándose de ti? ¿Qué mierda te has creído, Gerard Way? -Le picó con el dedo índice en el pecho- ¿Quieres que te diga la verdad? ¿Quieres que te diga por qué he estado así? -Hizo una pausa- He estado esquivándote porque me he cansado de ti. -Aunque Gerard no cambió la expresión de odio de su rostro, sintió como si le diesen una patada en el estómago con esas palabras- Me has aburrido, Gerard.

Tras esas últimas palabras, Gerard sentía que su sangre hervía y que explotaría por dentro y sin darse cuenta, su puño derecho se había incrustado en el lado izquierdo del rostro de Iero, partiéndole el labio.

Frank llevó sus manos hasta la zona afectada y se dejó caer de rodillas quejándose por el dolor mientras Gerard echaba a correr, con lágrimas recorriendo sus mejillas y mezclándose con las gotas de lluvia.

Será hijo de puta!" pensaba Gerard.

No podía creerse lo que le había dicho ese a quien consideraba su mejor amigo... Al menos hasta ahora. Si hubiese utilizado cualquier excusa para explicarse, lo habría entendido, pero no eso...

Y encima él le había jodido el labio al sentirse tan impotente y cabreado en ese momento, por lo que la esperada reconciliación cada vez se veía más imposible.

Le había roto el labio, sí. Pero Iero había roto algo dentro de su pecho, el cual ahora dolía y le dificultaba respirar.

Después de correr más de 10 minutos sin dirección, llegó a un parque y se sentó en un banco, rodeado de oscuridad. Sacó un cigarro y lo encendió mientras sus lágrimas se acababan. Ya estaba cansado de llorar. Era la primera vez en mucho tiempo que lo hacía y lo odiaba.

Duró allí sentado media hora y en ese tiempo se fumó la mitad de su cajetilla de tabaco. Estaba ya por el último, cuando su móvil vibró dentro de uno de sus bolsillos.

Lo sacó y vio que tenía un mensaje nuevo.

"Siento haberte mentido"

Una vez leído, lanzó el móvil con toda su fuerza, el cual fue a dar contra una roca y terminó hecho piezas.
 

















Los días pasaron y ahora era Gerard el que esquivaba a Frank como si fuese la peste.

Pasaba el rato con sus amigos, pero en cuanto veía aparecer a Iero, se disculpaba y se iba a otra parte, por lo que terminó por pasar la mayor parte del día solo.

A pesar de no querer estar con él, ese sentimiento que le atormentaba seguía presente, y no podía evitar buscar al enano con la mirada cada poco tiempo, descubriendo que éste hacía lo mismo con él. Además, se dio cuenta de que los últimos días la cara de Frank poseía una mirada triste y nostálgica, y sus tan típicas sonrisas no hacían acto de presencia nunca.

Por otro lado, Frank había mandado un mensaje al día al móvil de Gerard (quien se había comprado uno nuevo por haber roto el otro) pidiendo perdón y le había dejado un par de cartas entre sus libros.

Pero Way apenas les prestaba atención. Las leía por encima y las tiraba a la basura, a poder ser, cuando él estuviese mirándole.

"Si quiere hablar conmigo, que lo haga cara a cara" pensaba. Aunque conocía lo suficiente a Iero como para saber que no lo haría por miedo al rechazo de Gerard.

El único que sabía todo lo que había pasado era Mikey, ya que Gerard siempre le contaba todo y además le servía de ayuda para desahogarse.

Estaba Gerard tumbado en su cama mirando el techo, como si hubiese algo importante allí, cuando entró Mikey de repente.

Mikey- ¡Arthur!

Gerard pegó un brinco asustado por tan inesperada visita.

G- Joder, Mikey, casi me da algo. ¿Qué pasa?

Mikey- Estoy hasta los cojones de que Frank y tú sigáis igual. ¡Estáis hechos mierda pero no os arregláis por vuestro puto orgullo!

Gerard miraba asombrado a su hermano, ya que no era normal en él hablar así. Siempre era calmado y sólo decía palabrotas cuando estaba muy, MUY enfadado.

Mikey- ¿En serio no ves que sólo os hacéis daño? -Bajó el tono de voz- Odio verte así... Tienes que hablar con él.

G- ¿Y por qué no viene él a hablar conmigo? -Preguntó con el ceño fruncido como si fuese un niño pequeño.

Mikey- Ya le conoces, es incapaz de enfrentarse a situaciones así. Es como... como si tuviese miedo al rechazo, o qué se yo.

Gerard guardó silencio un momento, pensando.

G- Lo sé...

Mikey- En serio, Gee. -Se acercó y le acarició la mejilla- Ve y habla con él. No sabes la de veces que me pregunta por ti a lo largo del día. TODOS los días. -Enfatizó.

Ante eso, Gerard no pudo evitar emocionarse.

Sí, Frank había sido un verdadero gilipollas las dos ultimas semanas, pero no por eso dejaría de sentir por él lo que sentía, y sabía que en el fondo, algo parecido ocurría a Iero.

Sin decir nada más, Mikey salió de la habitación de su hermano confiando que haría lo correcto.

Gerard siguió en la misma postura un buen rato, esta vez pensando en qué hacer y qué decir cuando viese a Frankie.

Sin una idea demasiado clara, se levantó, se dio una ducha rápida y se vistió con un jean desteñido, una camiseta azul, su chaqueta de cuero negra y una botas del mismo color.

Se despidió con un grito de quien fuese que estuviese en su casa y cogió el coche para conducir hasta la casa de Frank.

Cuando llegó allí, se dirigió directamente a la puerta principal y llamó un par de veces, pero nadie abrió.

Se alejó un poco y vio que en la ventana de la habitación de Frank había luz, así que él tenía que estar ahí.

G- Más te vale que no hayas abierto porque no me has oído... -Habló para sí mismo- Y pienso descubrirlo.

Gerard comenzó a recorrer la casa. Llegó a la puerta del patio de atrás pero también estaba cerrada.

Siguió con su camino y llegó a la ventana del salón, la cual estaba abierta, por lo que intentando hacer el menor ruido posible, se subió de un saltó y se coló por ella.

Despacio y en silencio buscó a Iero en la planta baja, pero no le vio, así que subió las escaleras esperando encontrarle en su cuarto.

Y allí estaba.

La puerta de la habitación estaba medio abierta y antes de entrar se asomó por ella.
Frank estaba tumbado boca abajo con la música puesta a todo volumen, tan alto que Gerard podía escucharla desde donde estaba.

Se acercó despacio para no asustarle, pero cuando estaba por llegar a la cama, notó que el cuerpo de Iero temblaba ligeramente, como si estuviese llorando.

Gerard llegó a la cama, se arrodilló en el suelo a la altura de la cabeza del menor, llevó una mano hasta su pelo y lo acarició despacio.

Frank se asustó y dio un pequeño bote, levantó un poco su mirada y al ver quien era, volvió a resguardar su cara en la almohada.

Gerard siguió acariciándole tiernamente un rato y después le quitó los cascos con cuidado.

G- Frank...

F- Lo siento, Gee. -Susurró contra la almohada.

G- Frank, ¿qué pasa?

F- Lo siento por todo. he sido un co-cobarde al no hablar contigo.

G- Frankie, por favor, dime por qué has estado así. No sabes lo mal que me lo has hecho pasar... -Pidió con voz quebrada, continuando con las caricias en su cabello.

F- Lo q-que pasa es que no p-puedo. -Su voz estaba entrecortada.

G- Frankie, mírame, por favor. -Con una mano hizo que girase su rostro hacia él, permitiéndole ver sus lágrimas, las cuales limpió con sus dedos- ¿Qué no puedes?

F- No puedo... No puedo estar cerca de ti. No quiero estarlo. -Volvió a bajar la cabeza, no podía ver el dolor que había aparecido en los ojos de Gerard, quien estaba recordando lo que días antes le había dicho esa misma persona bajo la lluvia.

G- ¿N-no quieres...? -Susurró con voz rota- Frankie, eres mi mejor amigo. No puedes decirme eso. ¿Es verdad que te has cansado de mi? -Sus ojos se cristalizaban.

Frank ignoró lo que le decía.

F- Solo... lo siento Gerard. No puedo pasar por eso. No otra vez.

G- Deja de decirme que lo sientes y explícate. -Dijo en un tono más alto debido a la desesperación- Frank, mírame. -Repitió, pero al ver que no sacaba la cabeza de su escondite le sujetó de los hombros y le hizo rodar hasta quedar boca arriba, y una vez ahí, tiró de sus brazos para que se sentase- Frank, ¿qué mierda te pasa? Si no quieres estar conmigo, explícame por qué y te dejaré en paz.

F- Gerard, no quiero sufrir otra vez. Por eso no quiero estar contigo.

G- ¿Yo te hago sufrir? -Preguntó con voz dolida.

F- Tú no. Estar contigo me hace daño.

G- No entiendo nada. -Bajó el tono y se restregó la cara - Frank, yo te quiero, ¡eres mi amigo, joder!

F- ¡Ese es el puto problema Gerard! -Se levantó de golpe de la cama y comenzó a andar por el cuarto- ¡Que yo también te quiero! -Se paró quedando de espaldas y añadió en voz baja- Demasiado.

Gerard lo escuchó y el asombro se reflejó en su cara. ¿De verdad había dicho...? No, serían alucinaciones suyas, o que le había entendido mal, o cualquier otra cosa.

G- Frank, ¿qué has dicho? -El aludido siguió de espaldas y no dijo nada, así que Gerard le rodeó para quedar de frente y levantó su mentón para que le viese a los ojos- ¿Has dicho lo que yo creo?

F- Es verdad lo que dijiste... Este juego se me ha ido de las manos, Gee. Y no puedo pasar otra vez por eso. Me lo prometí... -Cayó de rodillas al suelo, tapándose el rostro con las manos.

G- ¿Sabes? A mí también se me ha ido de las manos... -Se agachó con él y cogió sus manos entre las suyas- Yo también te quiero... Demasiado. -Susurró y Frank le miró a los ojos.

Estuvieron un rato en silencio, solo mirándose.

F- Gerard, tienes que entenderme. ¡No puedo!. -Repitió- Sabes todo lo que pasé por enamorarme, no podría vivirlo de nuevo. Tengo miedo de sentir eso. El día de mi cumpleaños me dije a mí mismo que había sido cosa del momento, pero el día de los probadores... Volví a sentirlo, más fuerte aún, y me asusté, por eso salí corriendo y por eso estos días he estado así. Creí que si me alejaba de ti todo eso desaparecería y volveríamos a estar como antes. -Suspiró fuerte- Pero aún sigue atormentándome y nada ha cambiado. Y encima es peor, porque echo de menos estar contigo.

Gerard escuchaba atento todo lo que su amigo le decía. Llevaba esperando esta explicación muchos días y no quería interrumpirle.

Pero, aunque lo deseaba, no creía posible que estuviese diciendo esas cosas esas cosas.

G- Frank. Yo sentí lo mismo esos días, pero no sabía por qué era. Sabes que nunca he estado enamorado, no sabía lo que era eso. -Sujetó su rostro con las dos manos acariciando sus mejillas y quitando las últimas lágrimas- Pero hablé con Mikey y entendí qué me pasaba. Me gustas, Frank. Te quiero. Te amo. Y nunca te haría daño.

De nuevo sus miradas conectaron, y de nuevo ese sentimiento del que estaban hablando inundó sus cuerpos.

F- Tengo miedo. -Susurró.

G- Pequeño, no tienes por qué temer. No volverá a pasar lo de la otra vez. Nunca podría hacerte sufrir. ¿Te he dicho ya que te amo?

Y por primera vez en esa tarde, Frank sonrió feliz y sincero. Volvieron a sumergirse en el silencio un buen rato hasta que Frank lo rompió son sus palabras.

F- ¿Me lo prometes? ¿Me prometes que nunca me harás daño? -Preguntó acercando sus rostros hasta que sus narices se rozaban.

G- Te lo juro, pequeño.

F- Te amo. -Susurró lo que tanto tiempo llevaba queriendo decir pero nunca se permitió y juntó sus labios en un perfecto y auténtico beso.

¿Qué mejor forma de mostrar lo que sentían?







Continuará... (?)




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¿No os parece un lindo final para el fic? Debería que acabarse aqui... *-*

Pero en fin, tengo más capítulos escritos y sería una pena no subirlos, así que lo seguiré xD


En este capítulo si que agradecería comentarios, donde sea, pero necesito opiniones ._.

martes, 13 de septiembre de 2011

Cap. 12 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...


Mikey- Creo que el juego se os ha escapado de las manos... Ahora dime, de verdad, ¿qué sientes hacia Frank? -Repitió su pregunta.

Gerard miró a su hermano unos segundos mientras pensaba y en voz baja, casi un susurro, respondió.

G- Le quiero... -Hizo una larga pausa y suspiró- Más que a un amigo.

Mikey sonrió y se acercó a él para abrazarle y Gerard apoyó su frente sobre el hombro del menor.

Mikey- Ahora sólo te falta hablar con él.


Capítulo 12:



Después de dar vueltas a su cabeza una y otra vez ideando un plan para conseguir arreglar las cosas con el enano, no llegó a ninguna conclusión.

Volvió a llamarlo al móvil, pero como las otras veces, no le respondió, así que marcó el número de Pete.

Pete- ¿Diga?

G- ¡Pete! Hola tío.

Pete- Ey Gee, ¿qué pasa?

G- Quería saber si podías hacerme un favor.... Es que estoy llamando a Frank pero no me coge el teléfono y necesito hablar con él. ¿Podrías llamarle tú a ver dónde está? Seguro que a ti te contesta.

Pete- Vale, pero ¿qué os pasa? Habéis estado raros estos días.

G- Eso es lo que quiero saber. -Resopló- ¿Lo harás?

Pete- Claro, no hay problema.

G- Okay, gracias Pete. ¡Ah! Y no le digas nada de mi, ni que te lo he pedido yo. Invéntate alguna excusa para llamarlo.

Pete- Vale, vale. Ahora te llamo y te cuento. -Y colgó.

Gerard esperó unos 15 minutos mordiéndose las uñas a que su amigo le llamase y cuando sonó el teléfono casi lo tira por saltar sobre él para cogerlo lo antes posible.

G- ¿Sí? -Contestó casi gritando.

Pete- Ey, ey, no grites. -Dijo mientras reía- El enano está en su casa.

G- Ah, vale.... Así que, te ha cogido el teléfono a la primera ¿no? -Aunque sabía que así sería, se sentía dolido por ser al único al que no le respondiese las llamadas.

Pete- Em, sí... Me ha dicho que no estaba haciendo nada y que no iba a ir a ningún sitio.

G- Vale. Gracias, Pete.

Pete- No hay de qué moreno. ¡Oh! Y me ha preguntado por ti. -Y antes de que Gerard pudiese decir nada, ya había colgado.

Y Gerard no pudo evitar sonreír a pesar de todo por el hecho de que su amigo se siguiese interesando por él....

Así que, sin plan y sin nada, decidió que lo único que podía hacer era presentarse en su casa y enfrentarle para solucionar las cosas de una vez.

No le importaba si realmente Frank no sentía lo mismo por él. Gerard sólo quería que su amigo volviese a ser el de siempre cuando estaban juntos.

Se cambió rápido de ropa pues llevaba algo cómodo para estar en casa, y se puso un vaquero azul oscuro, la camiseta que se compró con Frank y una sudadera negra de cremallera. Cogió las llaves y el móvil y salió de casa.

Decidió ir andando ya que no quedaba lejos la casa de Frank, y a los 15 minutos estaba tocando a su puerta.

Al rato, ésta se abrió dejando ver al otro lado a Iero.

F- Oh. Hola Gerard. ¿Qué pasa? -Preguntó sin apartarse de la puerta y sin soltarla.

G- ¿Cómo que qué pasa? ¿Qué te pasa a ti, Frank? -Estalló señalándole con el dedo.

Esa no era la mejor forma de intentar arreglar las cosas, pero Way estaba muy cabreado por su actitud.

F- ¿Qué dices? A mi no me pasa nada. -Dijo haciéndose el desentendido, pero se tensó contra la puerta.

G- ¡Una polla que no te pasa nada! Llevas una maldita semana esquivándome, apenas me hablas y no te quedas a solas conmigo ni un segundo. -Su enojo aumentaba con cada palabra.

F- Mira, Gerard. Si has venido a darme voces, ya puedes largarte. Adios. -Y sin más cerró la puerta en las narices de Way.

G- Frank. ¡Frank! ¡Abre la maldita puerta! -Cogió aire e intentó tranquilizarse- Frank.- Habló en un tono más calmado- Perdona por hablarte así, pero, joder, quiero saber qué te pasa conmigo.

Nada.

G- Ábreme, por favor. Necesito hablar contigo. -Golpeó la puerta con el puño.

Nada otra vez.

Y el cabreo creció de nuevo.

El fin de semana siguió igual. Varias veces llamó Gerard a Frank, pero no le contestó ninguna. Y fue a buscarle a su casa, pero abrió Linda y le dijo que no estaba allí, aunque al irse pudo ver movimientos en la ventana de su habitación.

El lunes cuando llegó a la universidad, se encontró con Bill, Pete y Shannon en la puerta de la cafetería, hablando de lo que habían hecho el fin de semana, como todos los lunes.

Se saludaron y Bill siguió con su historia desde donde la había dejado antes de que llegare el pelinegro.

Bill- Pues eso. Me llamó mi amigo Dan, que hacía mucho tiempo que no veía y me invitó a una fiesta en casa de su último novio, y como no tenía nada que hacer, me apunté. Llegué un poco más tarde que el resto y al llegar busqué a Dan por ahí. Estuve saludando a su novio y tonteando con un par de chicas. Al final una de ellas me dijo que si nos íbamos al baño a pasarlo bien y yo, claro, acepté -Los otros se echaron a reír- Y, ¿a que no sabéis quien estaba metido en el baño? -Los demás no dijeron nada- ¡El puto Frank! Se estaba follando a Dan mientras el novio de éste le buscaba por la fiesta.

Pete- ¡No jodas! Pero si el domingo fui con él a una casa de un amigo que tenemos en común, que nos invitó a una especie de reunión, ¡y vi como se liaba con una tipa en el sillón! No se que más pasaría, porque desaparecieron los dos...

Aunque nadie se dio cuenta, Gerard sintió una punzada en su pecho al oír todo eso, pero disimuló y sonrió mientras los demás reían y decían que era algo típico del enano.

En ese momento, el nombrado llegó hasta donde estaban.

Pete- Jodido Frank, nadie se te resiste. -Dijo dándole un golpe en el hombro y él solo se encogió.

G- Em, chicos, tengo que irme ¿vale? Luego nos vemos.

El resto de chicos se despidió de él, excepto Frank, que se quedó mirándole como se alejaba en silencio.

*Narra Gerard*

Vale, sí, debería de encararle. Pero no me siento capaz de hacerlo ahora.

¡El amor es una puta mierda! Era más feliz cuando pensaba que no existía.

Cuando Bill ha contado lo que pasó en la fiesta, he sentido como si algo dentro de mi pecho se rompiese, y encima Frank llega tan chulo como siempre, tan guapo, tan alegre, tan... perfecto...

¡Una puta mierda, en serio!

No se qué hacer. Hablar con él, decirle lo que siento, olvidar (o intentarlo, al menos) o hacer que le den por culo a todo, largarme lejos y cambiarme de nombre.

Vale, tal vez exagero. Pero si llego a saber que esto iba a acabar así, nunca habría empezado esa extraña "relación" que tenía con Frankie.

Por el momento voy a pasar de ir a clase y me voy a dar una vuelta por la ciudad a ver si consigo despejarme y poner en orden mis ideas.

*Narrador normal*

Gerard caminó por algunas calles, mirando escaparates y observando a la gente que caminaba a su alrededor, todos inmersos en sus propios pensamientos, preocupados por sus propios problemas, pensando que eran peores que los de los demás.

Way caminaba cabizbajo, gafas de sol negras que ocultaban sus incipientes ojeras, la mano izquierda en el bolsillo del pantalón y un cigarrillo en la otra.

No prestaba especial atención a nada hasta que, al detenerse para apagar el cigarro, miró hacia su lado y encontró una peluquería.

Entonces, recordó lo que Frank le contó una vez. Cuando él tuvo problemas, descubrió que hacer algunos cambios en su vida le ayudaban a reponerse, y entre esos cambios estaban los físicos.

Y sin pensarlo demasiado, entró en el local, decidido a hacer algún cambio bastante radical.

-Buenos días. ¿Puedo ayudarte? -Pregunto una chica joven, con el pelo entre pelirrojo y castaño, que se encontraba en una mesita en la entrada.

G- Hola. Quería cambiar el estilo de mi pelo, hacer algo drástico, ya sabes. -Sonrió con coqueteo, algo que hacía siempre sin proponérselo.

-¡Claro! Yo soy Mer, y si te parece bien seré la encargada de cambiar tu look. -Salió de detrás de la mesa y se acercó a Gerard sonriendo como él.

G- Genial.

Mer- Dime, ¿y qué quieres hacerte?

G- Pues... Había pensado cortarme un poco el pelo y teñírmelo de algún color fuerte.

La peluquera asintió, de dijo que la esperase y entró en un cuarto. Al salir, volvió donde el pelinegro y le enseñó un cuaderno con imágenes de gente con distintos colores de pelo.

G- Quiero este. -Señaló la fotografía de una chica de pelo llamativo.

Mer- Me gusta ese. -Comentó sonriendo y cerrando el libro- Ven, siéntate aquí.

Gerard se sentó donde le decía y Mer le inclinó la cabeza para mojarle el cabello negro que pronto tendría un color muy distinto.

Le echó el tinte y le dejó un rato con él en la cabeza para que su pelo lo absorbiese. Después le lavó la cabeza y le puso una toalla alrededor.

Mer- ¿Quieres cortártelo también?

G- Sí, lo quiero por la oreja más o menos.

La chica iba a llevarle hasta la zona de espejos, pero Gerard se quedó parado.

G- ¿Podrías hacerme un favor? -Mer le miró y asintió- No me dejes mirarme en el espejo hasta que no hayas acabado.

Mer se echó a reír pero aceptó. Fue a por unas tijeras y un peine, y le cortó el pelo donde estaban, donde no había espejos.

Mientras le cortaba el pelo, los dos jóvenes hablaron de sus vidas, rieron y comenzaron a conocerse.
Por primera vez en su vida, Gerard habló de sus problemas con alguien desconocido, y le contó todo lo que pasaba con Frank.
Lejos de criticarle o poner mala cara, Mer pareció entenderle a la perfección y, aunque no quiso darle consejos, pues nunca lo vio como una buena idea, fue un gran desahogo para Way poder contarle todo eso a alguien que no fuese su hermano y que pudiese darle su opinión sin estar influenciado por nada.

Mer- Bueno, estás listo. -Le dijo después de secarle el pelo con el secador.

Gerard se levantó y caminó hasta el espejo mirando el suelo. Cuando llegó, cerró los ojos, cogió aire, y volvió a abrirlos ya mirando hacia adelante.

Cuando se vio reflejado, sólo puedo sonreír, ya que el cambio había sido mejor de lo que esperaba.

El color rojo fuego y el nuevo corte de pelo le quedaban realmente bien.

Mer llegó por detrás de él y le observó girar frente al espejo para verse mejor.

Mer- ¿Qué tal?

G- ¡Me encanta! Eres la mejor. -Se giró y le dio un beso en la mejilla, haciendo que la chica se sonrojase.

Mer- Sí, lo sé. -Bromeó riendo- Bueno, tengo que seguir trabajando. Encantada, Gerard.

G- Igualmente. Muchas gracias. -Fueron a la puerta, Gerard pagó y le dio una propina a su peluquera- Por cierto, ¿hacer algo después? Si no tiene planes, te invito a un café para agradecerte todo.

Mer- Por mí perfecto. Pásame a recoger aquí a las 3.

G- Okay. Hasta luego. -Le guiñó un ojo y salió de la peluquería.

Como habían planeado, Gerard pasó a recoger a Mer a la salida de su trabajo.

La chica aún no había comido, así que primero fueron a un restaurante y después a una cafetería, y charlando y bromeando de todo un poco pasaron la mayor parte de la tarde.

Comenzaron a hacerse buenos amigos, ya que además ninguno de los dos quería algo más allá de una amistad, cada uno por sus razones.

G- Bueno, guapa, lo he pasado muy bien contigo. -Le dijo cuando la acompañó hasta el coche de ella.

Mer- Yo igual, gracias por la invitación. Ojalá nos veamos pronto.

G- Dalo por hecho. -Le guiñó un ojo y ella entró al coche. Se despidieron con la mano, arrancó y se fue de allí.

De repente, una tenue lluvia comenzó a caer, por lo que llegar se abrochó la chaqueta, metió las manos en los bolsillos y echó a andar de camino a su casa cuando chocó contra alguien.

-Perdón.

G- Lo siento.

Gerard levantó la mirada al reconocer esa voz y se encontró con unos ojos avellana que le miraban fijamente.

-¿Gerard?

G- Oh... Hola, Frank. -Saludó secamente.






Continuará...




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¿Qué os parece la actitud de Frank? ¿Algo típico en él o habrá una razón detrás de todo?
¿Y qué pasará ahora que se han encontrado de frente? ¿Hablarán por fin?





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Como el capítulo anterior fue corto, subo antes y un capítulo largo, para que no os quejeis xD
Aqui salgo yo y todo :3






lunes, 12 de septiembre de 2011

Cap. 11 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...


Frank gateó hasta Gerard, quedándose de rodillas entre sus piernas flexionadas. Sujetó su rostro con ambas manos y se acercó a lamer los restos que manchaban su piel.

Way hizo lo mismo y se volvieron a enredar en un beso, esta vez más tranquilo.

Cuando se separaron para respirar, las manos del menor seguían sujetando su cara, las mejillas de ambos estaban sonrojadas y los ojos brillantes.

Otra vez el sentimiento de aquel día en la fiesta, pero 10 veces más fuerte.

Cuando Frank se dio cuenta, soltó rápidamente a Gerard y se levantó. Acomodó su ropa y se dio la vuelta, quedando de espaldas.

F- Vamos, paguemos. -Y salió sin voltearse.




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Capítulo 11:



Pasaron los días y Frank se mostraba distante con Gerard. Aunque intentase disimularlo, estaba raro con él. Le hablaba pero lo justo y necesario, intentaba no acercarse a más de un metro y le esquivaba cada vez que se quedaban solos.

Era sábado por la tarde y Gerard intentaba llamar a Frank al móvil pero éste no le contestaba, así que se encontraba refunfuñando en su habitación cuando pasó Mikey por delante de su puerta.

Al verle al borde de un ataque de histeria, entró despacio y se acercó a él.

Mikey- Gee, ¿qué te pasa?

Gerard se dio la vuelta quedando de frente a él antes de contestar.

G- Es Frank. Está raro conmigo y no se por qué. Y encima no puedo hablarlo con él porque me esquiva y no me coge el puto teléfono. -Respondió dejándose caer sobre la cama.

Mikey- ¿Desde cuando está así?

G- No sé... Cuando su fiesta de cumpleaños, al final pasó algo raro... -Dijo pensativo- Pero después estaba normal. Desde el otro día que fuimos de compras es desde cuando está así. -Frunció el ceño con enojo- ¡Sea lo que sea, que me lo diga y terminamos antes, joder!

Mikey- ¿Pasó algo ese día? Algo importante, lo que sea. -Siguió el menor con su cuestionario.

G- Mmm, pues... Pasó algo, pero... No sé... no sé exactamente qué.

Mikey- Cuéntamelo. -Le animó.

G- A ver, em, Frank y yo... Desde hace algún tiempo, tenemos una relación especial. -Mikey le miró alzando una ceja- Somos algo así como follamigos, aunque realmente nunca hemos follado.

Mikey- Pero sí habéis hecho otras cosas ¿no?

G- Sí, bastantes cosas. -Respondió bajando el tono de voz y agachando la cabeza. Hablar de eso con su hermano menor no era fácil.- Ese día nos hicimos un...un... -Titubeó- un69enelprobador. -Lo dijo lo más rápido que pudo al sentir el ardor de sus mejillas.

Mikey le observaba sorprendido. Todos sabían que entre Gerard y Frank había una grandísima amistad, pero ¿tanto?

Mikey- Ejem, ya... Pero esas cosas ya las habíais hecho antes, no creo que sea por eso por lo que esté distante...

G- Es que esa vez no fue como las demás... Todo fue mucha más tierno, más lento que las otras veces. -Explicó mientras se pasaba la mano por el pelo- Y cuando acabamos, se acercó a mí para limpiarme, eh... eso. Y nos besamos de una forma especial, como nunca antes había besado a nadie. No había pasión ni deseo, se podría decir que fue un beso bastante "romántico". -Hizo las comillas con los dedos- Además, cuando nos miramos a los ojos sentí algo raro, co-como si no quisiese dejar de mirar sus ojos nunca más... Y él parecía estar igual, nos perdimos en la mirada del otro hasta que de repente se levantó, se vistió y salió corriendo. Y ahora estamos así. -Levantó la vista hacia su hermano, que le miraba enternecido.

Mikey- Tranquilo. -Le acarició la espalda con una mano- ¿Nunca os había pasado eso?

G- En la fiesta pasó algo parecido... Le di su regalo a Frank, nos abrazamos y nos quedamos mirándonos no sé cuánto tiempo... No entiendo nada. -Volvió a levantarse y comenzó a dar vueltas por el cuarto tapándose la cara con ambas manos.

Mikey- Gee, ¿tú que sientes hacia Frank?

Gerard paró su paseo repentinamente y se quedó mirando a su hermano con los ojos entornados.

G- Frank es mi amigo. Mi mejor amigo.

Mikey- Ahá... ¿Alguna vez has estado enamorado?

G- ¿Qué tiene eso que ver?

Mikey- Dime, has estado enamorado ¿sí o no?

G- Sabes que no creo en el amor. Si el amor existiese nuestros padres no se hubiesen divorciado. -Respondió al fin cruzándose de brazos.

Mikey- Que ellos no pudiesen estar juntos no significa que el amor no exista, Gee. ¿Así que no sabes lo que se siente a estar enamorado? -Gerard negó levemente con la cabeza- Te voy a decir lo que yo siento. -Dio unos golpecitos a su lado en la cama y Gerard se sentó junto a él- Cuando estoy unos días sin ver a Andrea siento que me falta algo, como si los días fuesen más largos y lentos. Y cuando estoy con ella, todo lo demás dejase de existir, estamos solos ella y yo. Además, es como si nos complementásemos, ¿entiendes?

El mayor asintió sin decir nada. En su cabeza se repetían una y otra vez las cosas que le había dicho su hermano.

En alguna ocasión se había planteado que quizás sentía algo más por su mejor amigo, pero siempre terminaba rechazando esa idea.

Pero ahora todo se veía diferente.

Esas cosas le pasaban a él y no podía negárselo por más tiempo.

Frank llevaba esquivándole apenas una semana y ya estaba desesperado por volver a estar con él como antes, por pasar tiempo a solas con él como hacían antes, aunque solo fuese hablando o jugando a videojuegos.

Echaba de menos su mirada, esa sonrisa que casi nunca que borraba de su rostro... Y sus tiernos y rosados labios.

¿En serio él, Gerard Way, estaba pensando eso?

Sí que lo hacía, por primera vez en su vida.

G- Mikey, ¿qué me quieres decir con todo esto? -El pelinegro se hacía una idea, pero necesitaba escucharlo en voz alta.

Mikey- Creo que el juego se os ha escapado de las manos... Ahora dime, de verdad, ¿qué sientes hacia Frank? -Repitió su pregunta.

Gerard miró a su hermano unos segundos mientras pensaba y en voz baja, casi un susurro, respondió.

G- Le quiero... -Hizo una larga pausa y suspiró- Más que a un amigo.

Mikey sonrió y se acercó a él para abrazarle y Gerard apoyó su frente sobre el hombro del menor.

Mikey- Ahora sólo te falta hablar con él. Una vez me comentó que lo había pasado muy mal y no quería tener pareja nunca más. No sé por qué me da que ahí tienes la razón de su distanciamiento.

Gerard se separó mirándole con expresión de no entender.

Mikey- Ay, Gee, no sabes nada. Frank sufrió mucho y no quiere enamorarse más. Ahora está empezando a sentir algo más fuerte por ti y está asustado, y por eso huye de ti. Supongo que cree que si os alejáis ese sentimiento desaparecerá, pero se equivoca. -Hizo una pausa- Tienes que hablar con él, hacerle comprender que sea lo que sea que le pasase la otra vez, no se repetirá contigo.

Gerard volvió a abrazarle, más fuerte aún, y habló contra su cuerpo.

G- Gracias, Mikey. Siempre me ayudas en todo, eres el mejor, lo sabes ¿no?

Mikey- Sí, lo sabía. ¡Ouch! -Gerard le dio un golpecito en la cabeza- No hay de que, Gerard, por ti haría cualquier cosa.

G- Te quiero, hermanito.

Mikey- Yo también te quiero, Gee. -Le dio un beso en la mejilla- Espero que todo se arregle pronto. -Y salió de la habitación dejando a un Gerard pensando cómo acercarse a Frank, sin que éste huyese, para poder hablar.







Continuará...




__________________



Parece que Gerard por fin se ha dado cuenta de lo que pasa... ¿Hablará con Frank? ¿O el enano seguirá esquivándole?






Siento la tardanza xD ¿COMENTARIOS?
 

martes, 6 de septiembre de 2011

Cap. 10 "Obsesionados con el sexo"

En el capítulo anterior...

G- Michael, mira, te presento a Andrea.

Mikey se volvió hacia ella con una enorme y dulce sonrisa en su rostro que derretiría a cualquiera.

Mikey- Encantado, Andrea. Yo soy Mikey. -Le dio dos besos sujetándola con una mano de la cintura mientras ella respondía un casi inaudible "igualmente".

[...]

G- ¿Te gustan? -Preguntó con una gran sonrisa.

F- Me encantan. Muchas gracias. Te quiero Gee.

G- Yo también te quiero, enano. -Le dijo revolviendo su cabello.

Durante unos minutos ninguno despegó la vista del otro, perdidos en la profundidad de sus ojos.

Era una sensación extraña. Algo que uno no había sentido nunca y el otro sintió una vez pero no quería volver a sentir.

Así que, sumergidos en sus propios pensamientos, despegaron sus vistas miraron al frente mientras encendían otro cigarro.




Capítulo 10:


*Narra Mikey*

Andrea. Solo la he visto un momento y parece que ya la conociese de toda la vida. Creo que esta chica tiene algo especial...

¡Ag, tiene razón Gerard! A veces soy tan romántico que llego a creerme que el amor a primera vista existe.

Cuándo aprenderás Michael James Way, luego pasa lo que pasa. Además, si es amiga de Gerard, seguramente sea como él. O tal vez haya tenido algo con él... ¡No quiero pensar en eso!

Pero es que esta chica tiene algo que... Michael, atiende, que te está hablando.

Mikey- Perdona, ¿qué decías?

Andrea- Digo que podíamos quedar a comer o a tomar algo un día, ¿no te parece? -Me dijo con un tono de voz bajo, con timidez.

Cómo iba a negarme a verla de nuevo.

Mikey- ¡Claro! Me encantaría verte de nuevo. -Le sonreí sincero y ella me respondió igual.

Andrea- Genial. Tengo que irme ya. Te doy mi número y quedamos ¿vale?

Yo solo asentí con la cabeza, sin quitarme aún la sonrisa de bobo de mi cara. Me dictó su número, lo apunté en mi móvil y le hice una llamada para que ella también tuviese el mío.

Se despidió y cuando me iba a dar un beso en la mejilla para irse, nos movimos hacia el lado contrario y me dio un pequeño beso en los labios.

Ambos nos sonrojamos un poco y después Andrea se marchó.

¡Esto puede funcionar!

*Narrador normal*

Los días pasaban, el cumpleaños de Frank quedó atrás, nadie volvió a comentar nada de aquel trío... Ni mencionaron aquel extraño sentimiento que Frank y Gerard habían conocido mientras se miraban a los ojos.

Ambos habían pensado sobre ello. Mucho. Pero, cada uno por su lado, llegaron a la conclusión de que había sido una extraña mezcla entre el alcohol y el momento.

Y así lo dejaron.

G- Vaya, vaya, ¿dónde va la parejita?

Los hermanos Way estaban en su casa y cuando el mayor de ellos bajó al salón se encontró con que Mikey iba a salir de allí acompañado por Andrea.

Andrea- Nosotros no-no somos pareja. -Respondió bajando la cabeza con vergüenza y ¿pena?

Mikey- Bah, que diablos. Quería preguntártelo cuando tuviésemos más intimidad -Le dirigió una mirada matadora a su hermano que sólo se hizo el loco y siguió atento a lo que su hermano decía- pero en fin -cogió aire- ¿Quieres ser mi novia?

Andrea no se lo pensó ni dos segundos y se lanzó a los brazos de Mikey, que la recibieron encantados, y dando pequeños besos en su rostro respondió.

Andrea- ¡Si! Claro que sí. ¡Sí! ¡Sí! ¡Siiii!

Mikey reía mientras abrazaba más fuerte a la chica y Gerard sólo miraba la escena enternecido y contento por su hermano.

G- Bueno, chicos, por fin. -Se acercó hacia ellos- Enhorabuena. -Y les pasó los brazos alrededor, sin que ellos se soltasen.

Mikey- Si, vale, gracias Gerard. Pero ¿puedes irte para que bese tranquilamente a mi NOVIA?

Gerard se echó a reír y antes de irse le dio un golpecito a su hermano en la cabeza.

Allí se quedó la pareja y el mayor de los Way decidió irse de casa para no molestarles más.

Es verdad que siempre que tenía la oportunidad, la aprovechaba para joder a su hermanito, pero esta vez no quería, porque estaba realmente feliz de que al fin Andrea y él hubiesen dado ese paso.

Que él no quisiese nada serio con nadie, no significaba que no entendiese que Mikey sí quisiese.

Porque él no quería nada serio con NADIE, ¿verdad? No, claro que no... Se repetía a sí mismo una y otra vez.

Una vez en la calle sacó el móvil del bolsillo de su pantalón vaquero y llamó a Frank, pues era el que más probablemente estaría libre.

F- ¡Hola!

G- Hola Frank. ¿Estás ocupado?

F- No. ¿Qué ocurre?

M- Mi hermano me ha echado de casa. -Al otro lado del teléfono se escuchó la risa estrepitosa del menor- Por fin se ha decidido a pedirle salir a Andrea.

F- Oh, vaya, me alegro por ellos. Pues... Si quieres vamos a dar una vuelta, no se me ocurre otra cosa.

G- Por mí está bien. Paso a buscarte con mi coche, ¿vale?

F- Okay, aquí te espero.

Way se subió a su coche y arrancó de camino a la casa del enano.

Cuando llegó, Frank estaba en la puerta fumando un cigarro tranquilamente. Al ver el coche sonrió, apagó el cigarro y entró en el coche.

F- ¿Qué hay, Gee?

G- Buenas enano. ¿Alguna idea de dónde podemos ir?

F- Mmm ¿te importaría acompañarme al centro comercial del centro? Quiero comprar algo de ropa.

G- Está bien. Y me ayudas a elegir algo nuevo para mí también, que últimamente vistes muy... sexy. -Le guiñó el ojo.

F- Claro, puedo hacer que seas más sexy aún. -Sonrió de lado y pasó la lengua por su labio inferior antes de encaminarse al coche y entrar por la puerta del copiloto.

Por el camino pusieron la música a todo volumen y básicamente lo que hicieron fue dejarse la garganta cantando las canciones de sus grupos favoritos, dirigiéndose la palabra entre ellos sólo para comentar algunas cosas sobre música.

Cuando llegaron al centro comercial comenzaron a recorrer pasillos y pasillos viendo las tiendas desde fuera hasta que encontraron una cuyo escaparate le gustó mucho a Frank, así que entraron en ella.

Era una tienda pequeñita pero con ropa de su estilo, camisetas de grupos de música o con frases chulas, muñequeras, cinturones de tachuelas...

Gerard estuvo un rato dando vueltas entre las cosas hasta que Frank llamó su atención desde el otro lado de la tienda.

Cuando el mayor se acercó, Iero tenía un montón de ropa en sus brazos.

F- Toma, esto es para ti, creo que he acertado con tu talla.

Le tendió el montón de su brazo izquierdo, donde había un pitillo negro con un par de agujeros en las rodillas, un pantalón vaquero desteñido, una camiseta negra con un dibujo a color de los Rolling Stones y una chaqueta vaquera.

F- Venga, pruébatele y me lo enseñas. Yo voy a probarme esto también.

Se metieron cada uno en un probador, uno a lado del otro y se mostraron la ropa que iban probándose.

De repente, la cortina que tapaba el probador de Gerard se abrió, mientras éste estaba sin camiseta y abrochando su pantalón.

G- Ey, ¿qué haces?

F- Es que ya he terminado con mi ropa, y según me vestía se me ha ocurrido algo... ¿Alguna vez te la han mamado en un probador? -Cuestionó acercándose peligrosamente al otro.

G- Mm, no, y no estaría mal.

F- A mí tampoco. Y como he visto que este probador es grande... ¿Sabes cuál es mi número favorito? -Sonrió travieso.

G-Seguro que el mismo que el mío.

Gerard dejó de abrocharse el pantalón y llevó sus manos hasta la cintura de Frank para acercarle hasta él.

Sus labios quedaron unidos, igual que casi todo su cuerpo, pues se apretaban tanto como podían el uno contra el otro.

Frank desabrochó su propio pantalón y lo bajó un poco junto con su boxer. Cogió la mano derecha de Gerard y la llevó hasta su ya dura polla.

Gerard sonrió sin dejar el beso y mordió el labio de Iero donde el piercing, tirando de él como si quisiese arrancárselo.

Comenzó a mover su mano mientras con la otra se bajaba también su pantalón y su boxer y no tuvo que hacer más, pues la mano de Frank fue hasta allí al momento.

Intentando no hacer demasiado ruido para que no les llamasen la atención, Gerard fue arrodillándose poco a poco y llevando a Frank con él hasta recostarle en el suelo boca arriba.

Dejó su boca y creó un camino con su lengua desde su barbilla hasta su ombligo mientras se colocaba sobre él pero con la cabeza hacia el lado contrario.

Y al mismo tiempo, pasaron la lengua por la entrepierna del contrario y engulleron sus pollas con si de un dulce se tratase.

Ayudaron sus movimientos con sus manos y ahogaron sus gemidos contra el miembro del otro, haciéndolos vibrar de placer.

Tras un rato de diversión y lujuria desbordada, terminaron a la vez manchando sus bocas y parte de sus mejillas.

Despacio se sentaron uno frente al otro, calmando sus sentidos y se miraron.

F- Tío, estás manchado. -Dijo riendo y señalando un lado de su boca.

G- ¿Y crees que tú no? -Respondió alzando una ceja.

Frank gateó hasta Gerard, quedándose de rodillas entre sus piernas flexionadas.

Sujetó su rostro con ambas manos y se acercó a lamer los restos que manchaban su piel. Way hizo lo mismo y se volvieron a enredar en un beso, esta vez más tranquilo.

Cuando se separaron para respirar, las manos del menor seguían sujetando su cara, las mejillas de ambos estaban sonrojadas y los ojos brillantes.

Otra vez el sentimiento de aquel día en la fiesta, pero 10 veces más fuerte.

Cuando Frank se dio cuenta, soltó rápidamente a Gerard y se levantó. Acomodó su ropa y se dio la vuelta, quedando de espaldas.

F- Vamos, paguemos. -Y salió sin voltearse.

Gerard se quedó extrañado un momento y después se levantó para terminar de vestirse, coger la ropa y salir.

Él también había sentido eso, pero en ningún momento lo vio como algo malo. Aún no sabía muy bien de qué tipo de sentimiento de trataba. Amistad, quizá cariño. Pero lo que tenía claro es que no era algo malo.

Cuando llegó a la caja para pagar, Frank ya había terminado y le esperaba apoyado contra el mostrador, pero mirando hacia fuera del local.

Gerard se compró todo lo que Iero había elegido para él. De verdad tenía buen gusto y buen ojo para la ropa.

Pagó y se acercó al otro.

G- ¿Nos vamos?

F- Sí. Tengo que irme a mi casa ya. ¿Me llevas?

G- Claro. Vámonos.

Caminaron hasta el coche sin volver a decir nada. Frank iba unos pasos más adelante y esperó a que Gerard abriese el coche para meter las bolsas en la parte de atrás y sentarse él alante.

Gerard hizo lo mismo y arrancó, comenzando el camino a casa del enano.

Durante el camino Iero solo miró por la ventana y Gerard se concentró en conducir, desviando de vez en cuando su mirada hacia el otro.

Cuando llegaron, Frank susurró un "adios" antes de abrir la puerta, pero Gerard le detuvo sujetándole del brazo.

G- Frank.

F- ¿Qué? -No se giró para mirarle.

G- ¿Qué te pasa?

F- ¿A mí? Nada, ¿por qué?

G- No sé, estás raro desde lo de los probadores.

F- Am, pues no pasa nada, solo estoy cansado, ya sabes... -Se giró y sonrió, pero no era una sonrisa del todo sincera.

G- Está bien, como tú digas. ¿Nos vemos mañana?

F- Em... No sé si podré, te aviso. -Salió del coche, cogió sus bolsas y se asomó por la ventanilla delantera- Adiós, Gee.

G- Adiós, Frank.

Cuando el menor entró en su casa, Gerard se fue a la suya, pensando en todo lo que había pasado en la última hora.

Frank estaba raro y eso estaba claro, por mucho que intentase negarlo. Y lo que sea que le pasase tenía que ver con él, con Gerard, así que tendrían que hablar quisiese o no.








Continuará...






¿Opiniones/críticas? ^^

sábado, 3 de septiembre de 2011

Cap. 9 "Obsesionados con el sexo"

Este capítulo está dedicado a Andrea Robles, que me dijo si podía meterla en la historia, y aquí por fin sale :)


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En el capítulo anterior...


G- Ey, mira esa casa. -Comentó señalándola.

F- Da miedo, parece que lleve abandonada años y años.

G- No seas miedica. Vamos a entrar. -Y se encaminó hacia la puerta de entrada dejando a Frank atrás.

F- ¡Gee! ¡Gerard! Mierda, ¡espera! -Echó a correr detrás de él, pero Gerard ya había entrado.

Todo estaba oscuro y no se veía nada. Se adentró un poco en la casa, despacio y llamando a Gerard cuando de repente...





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Capítulo 9:





-¡SORPRESA!

Unas luces se encendieron de repente, dejando ver a un montón de gente que gritaban y se acercaban a felicitarle.

Allí estaban todos sus amigos, gente de sus clases con las que coincidían en otras fiestas y algún que otro desconocido, lo típico de las fiestas.

Gerard se acercó por detrás y le abrazó rodeando su cintura con sus brazos.

G- Felicidades. -Susurró a su oído.

Iero sonrió y se volteó.

F- Muchas gracias. -Le dio un pequeño beso en los labios, lo cual no le pareció raro a nadie pues ya todos estaban acostumbrados a esas cosas entre los dos.

Frank recibió algunas felicitaciones más, abrazos y algunos regalos y después se fueron perdiendo por la fiesta.

En algún momento de la noche, Frank vio de lejos que Gerard estaba hablando con una chica y Way le hizo un gesto con la mano para que se acercase.

Se disculpó con las personas con las que estaba hablando y se acercó a ellos dos.

G- Ey, enano. Mira, te presento a Andrea. Ella es la chica con la que quedé aquel día que te encontré en la calle.

Frank se acercó a la chica y le dio dos besos.

F- Perdona que te robase a Gerard ese día.

Andrea- No pasa nada, la espera ha hecho que tuviésemos más ganas de... Vernos. -Dijo con una sonrisilla juguetona.

Gerard soltó una risilla mientras bajaba la mirada y Frank sonrió.

Estuvieron un rato hablando los 3 y para sorpresa de Frank, Andrea no solo coqueteaba con Gerard, sino que en algún momento empezó a sonreírle, dedicarle miradas que decían claramente "estoy ligando contigo" y a acariciarle el brazo que más a mano tenía.

Gerard se dio cuenta y simplemente sonreía de forma extraña cada vez que pasaba algo así, por lo que Frank pudo ver que no estaba preocupado por quedarse sin chica para esa noche.

De repente, Gerard se lanzó a los labios de Andrea dejando a un Iero con los ojos como platos al lado.

F- Em... Bueno, chicos, yo me voy y os dejo intimidad. -Pero cuando se iba a ir Andrea habló.

Andrea- No, no. -Dijo en tono sensual- ¿Por qué no te quedas con nosotros? Podemos divertirnos.... -Comentó mordiéndose el labio.

Gerard no dijo nada, solo le miró fijamente con una ceja levantada, su nariz pegada detrás de la oreja de la chica y las manos a ambos lados de su cadera.

Como Frank no dijo nada ni se movió del sitio, Andrea le cogió de la muñeca, tiró hacia ella y le clavó en sus labios.

Al principio sólo ella los movía, pero cuando Frank sintió una mano de Gerard en su cintura, comenzó a corresponder el beso como la ocasión se merecía.

La chica mordió el labio de Iero mientras Gerard se dedicaba a dejar besos en el cuello de ella sin quitar su mano de Frank, dándole a entender que estaba de acuerdo con lo que parecía que iba a pasar.

Después de intercambiar besos uno y otro con Andrea, turnándose su boca, Gerard se separó lo mínimo y necesario para hablar y que ambos le escuchasen.

G- Vamos arriba. Hay una habitación de la que solo tengo yo las llaves, así que estaremos más cómodos y solos...

Los otros asintieron y fueron hacia allí sin separarse demasiado, besándose y acariciándose de vez en cuando y chocando en un par de ocasiones contra la pared y alguna persona.

Cuando por fin llegaron, Gerard cerró la puerta con llave de nuevo mientras Frank paseaba sus manos por todo el cuerpo de Andrea.

Gerard se acercó despacio a los otros, rozó la espalda de Frank con la mano izquierda y se colocó a un lado de Andrea, rodeando su cintura con los brazos y besando de nuevo su cuello, añadiendo mordiscos y lametones esta vez.

Los chicos se quitaron sus chaquetas y entre los dos le sacaron a Andrea su camiseta de tirantes, dejando su sujetador de encaje negro a la vista.

Luego, mientras Gerard se dedicaba a comerle los labios y apretar sus pechos entre sus manos, Frank se encargó de deslizar su ajustada falda hasta que terminó en el suelo y ella se quitó los tacones.

Poco a poco, la ropa de ellos también fue desapareciendo hasta que los tres quedaron solo en ropa interior.
Entonces anduvieron como pudieron hasta la cama y se dejaron caer en ella.

Andrea fue la encargada de deshacerse de la ropa que les quedaba a los chicos, y ellos le quitaron la suya, cada uno una prenda, pero los dos de la misma forma: con los dientes.

Una vez en igual de condiciones comenzó el verdadero juego para ellos.

Frank introdujo dos dedos en ella a la vez que lamía sus pezones y mientras ella le hacía una mamada a Gerard, que solo podía gemir y jadear.

Cuando se cansaron intercambiaron posiciones. Gerard pasó a hacerle un oral a Andera, mientras éste besaba a Frank y le masturbaba y él jugaba con el clítoris de ella.

Y finalmente, terminaron los 3 tendidos. Frank se encontraba debajo, tumbado boca arriba. Encima de él estaba Andrea, también mirando al techo, apoyada con las manos y los pies en el colchón para ayudarse a sentarse sobre la polla del cumpleañero. Y arriba del todo era el sitio de Gerard, de frente a ellos dos, apoyado con sus manos a la altura de los hombros de Frank y de rodillas para impulsarse contra Andrea y penetrarla también.

En la habitación todo eran gemidos, sudor, placer y respiraciones agitadas.

Andrea se encontraba muy distraída disfrutando de los dos cuerpos que la rodeaban y tenía los ojos apretados.

Por el contrario, Gerard y Frank no cerraron los ojos en ningún momento y se miraban más entre ellos que a la chica, hasta que en un momento cercano al éxtasis no pudieron evitarlo y se lanzaron el uno a los labios del otro en un beso fogoso y pasional, pero muy distinto a los besos que se habían dado tantas veces atrás, aunque en ese momento no comprendieron cuál era la diferencia.

Finalmente, los tres llegaron a un exquisito orgasmo que los dejó vencidos sobre el colchón, del cual no se movieron durante casi una hora, hasta que lograron reponerse.

Andrea- Pf, chicos, no tengo palabras. -Comentó mientras se vestían para volver a bajar a la fiesta.

G- Dios, ha sido brutal.

F- Estoy de acuerdo. -Los tres levantaron sus miradas de sus ropas a medio poner y estallaron en carcajadas- Anda, vamos para abajo.

Entre risas bajaron los tres de nuevo a la planta baja donde seguía la fiesta como si nunca se hubiesen ido. Aunque ahora la gente estaba más borracha aún que antes y ya estaban las típicas parejas montándoselo donde podían, signo de que las habitaciones debían de estar todas ocupadas.

Esquivando gente consiguieron llegar donde las bebidas y se sirvieron unas copas cuando de repente Andrea se quedó como ida mirando alguna parte. Los chicos la llamaban pero ella parecía no escucharles.

Sus ojos brillaban y sus mejillas se tiñeron ligeramente de carmín cuando sonrió levemente y bajó la mirada hasta clavar los ojos en sus zapatos.

Gerard siguió la dirección que antes llevaba la mirada de Andrea y se encontró con su un chico alto, vestido de oscuro y con el pelo rubio por arriba y más oscuro por debajo. Su hermano Mikey, sonriendo y mirando donde ellos estaban, por lo que supuso que eso era lo que tan distraída miraba la chica.

G- ¿Mirabas a Mikey?

Andrea levantó rápido la mirada hacia Gerard.

Andrea- ¿Le conoces?

G- Un poco... Es mi hermano. ¿Quieres que te le presente? -Gerard levantó su brazo para llamar a su hermano pero Andrea le detuvo.

Andrea- ¡No! Es que... Sería raro. Acabo de follar contigo y con Frank y ahora me presentas a tu hermano... -Dijo con vergüenza.

G- ¡No te preocupes por eso! No tiene por qué enterarse. -Esta vez sí que llamó a su hermano, el cual se acercó a ellos casi corriendo, llevándose por delante a un Jared bastante perjudicado por la bebida.

F- Hola Mikey.

Mikey- Hola Frank. Feliz cumpleaños.

G- Michael, mira, te presento a Andrea.

Mikey se volvió hacia ella con una enorme y dulce sonrisa en su rostro que derretiría a cualquiera.

Mikey- Encantado, Andrea. Yo soy Mikey. -Le dio dos besos sujetándola con una mano de la cintura mientras ella respondía un casi inaudible "igualmente".

Gerard y Frank miraban la escena divertidos sin perder detalle. Parecía mentira que esa chica fuese la misma con la que momentos antes habían hecho cosas que quien la viese en este momento no creería posibles en ella.

Ahora se la veía tímida, cortada ante la presencia del medio-rubio. Parecía que de verdad le había gustado y era una suerte, porque Mikey no era de polvos de una noche, sino que era todo un romántico, hecho por el que se había ganado muchas veces las burlas de su hermano.

Poco a poco Mikey y Andrea se fueron soltando y entablaron una conversación, por lo que los otros dos pensaron que había llegado el momento de irse y dejarlos solos.

G- Bueno, chicos, nosotros tenemos que irnos, aún tengo que darle una cosa a Frankie. -Dijo poniendo una mano sobre el hombro de su hermano- Espero que nos volvamos a ver, Andrea.

F- Encantado, Andrea, ha sido un placer. -La chica respondió con una sonrisilla y los dos se fueron.

F- ¿Y qué es eso que tienes que darme? -Preguntó el menor intrigado- ¿O solo era una excusa? -Hizo un puchero.

G- No, enano, no era una excusa. -Le respondió cogiendo ese puchero entre sus dedos- Vamos fuera, nos echamos un cigarro y te lo doy.

Salieron a la calle donde todo era más tranquilo y se sentaron junto a un árbol donde apoyaron la espalda mientras fumaban y descansaban.

Gerard se giró un poco y quedó de frente a Frank, llevó el cigarro a su boca y lo dejó ahí para meter las manos en sus bolsillos buscando algo, con los ojos entrecerrados a causa del humo.

Cuando por fin encontró lo que buscaba, dejó una pequeña cajita en su mano derecha y con a otra cogió el cigarro para apagarlo y tirarlo. Expulsó el humo y habló.

G- Toma, Frankie. Tu regalo de cumpleaños.

Frank dio una última calada y apagó también el cigarro para coger la caja que le tendía Gerard.

La abrió con cuidado y dentro encontró un juego de púas de colores para su guitarra con su nombre escrito en ellas.

F- Aw, ¡gracias Gee! -Le dio un fuerte abrazo.

G- ¿Te gustan? -Preguntó con una gran sonrisa.

F- Me encantan. Muchas gracias. Te quiero Gee.

G- Yo también te quiero, enano. -Le dijo revolviendo su cabello.

Durante unos minutos ninguno despegó la vista del otro, perdidos en la profundidad de sus ojos, sin decir nada.

Era una sensación extraña. Algo que uno no había sentido nunca y el otro sintió una vez pero no quería volver a sentir.

Así que, sumergidos en sus propios pensamientos, despegaron sus vistas miraron al frente mientras encendían otro cigarro.










Continuará...








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Espero que hayais sobrevivido todas a la espera xD

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cap. 8 "Obsesionados con el sexo"


Gracias a todas las que comentasteis el capítulo anterior, a las que me lo comentaron en Tuenti y en Twitter y en fin, gracias a todo el que lea xD
No me entretendo más :)

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En el capítulo anterior...

G- Me alegro de que lo hayas superado y estés bien. -Sonrió grande y Frank se echó encima de él abrazándolo fuerte, mostrando todo su agradecimiento.

F- Me gustaría recompensarte. -Le dijo alejándose un poco de él- Y ya que te jodí tu plan de ayer, se me ocurre una forma. -Comentó de forma sensual.

Frank se mordió el labio y pasó su mano por la pierna del otro, desde la rodilla hasta su cintura.

G- Frank, no hace falta... -Dijo con voz débil.

F- Ya, pero quiero hacerlo.

[...]

G- Joder, enano. -Aún no había recuperado la respiración completamente- Voy a ayudarte más a menudo. -Bromeó y se giró para mirarle.

F- En serio, Gee, gracias por todo. -Los dos sonrieron.

G- No, no, gracias a ti. -Y estallaron en risas.



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Capítulo 8:




El resto del fin de semana Frank lo pasó en casa de Gerard.

Ya se había repuesto y era como si nada hubiese pasado. Por fin había afrontado sus problemas y sus traumas y había conseguido pasar página.

Además, la amistad entre los dos chicos se había fortalecido al haber compartido por primera vez una situación como esa.

Pasó el tiempo y llegó el 31 de octubre, Halloween y cumpleaños número 19 de Frank.

Era miércoles a la salida de clase.

Después de felicitarle y comer todos juntos, cada chico se fue por su lado, excepto Gerard, que se quedó con Frank como todos los días.

Ese día, en vez de ir cada uno para su casa, Frank había invitado a Gerard a pasar la tarde en su casa para luego cenar allí, y Way aceptó encantado.

Cuando llegaron a su casa, saludaron con Linda, quien estaba feliz de ver a Gerard allí de nuevo, pues le había cogido mucho cariño con el tiempo. Felicitó efusivamente al cumpleañero y subieron a la habitación.

Decidieron jugar a la X-Box para pasar el rato, hasta que se aburrieron y se quedaron tirados sobre la cama hablando de todo y de nada, riendo sin parar.

F- Dime el sitio más raro donde lo has hecho.

G- Mmm... -Hizo memoria- En un supermercado. En la zona de comida dietética.

Frank le miró con las cejas levantadas.

F- Guau. ¿No os pillaron? -Dijo comenzando a reír.

G- Sí. -Rió también- Nos echaron de allí y no nos han vuelto a dejar entrar. Todos los trabajadores nos conocen. ¿Y tú?

F- Pues... En un cementerio. Sobre la tumba de su abuelo.

G- ¡Tío! ¡Eso es una falta de respeto! -Estaba alucinando.

F- Joder, es que estábamos calientes y no nos daba tiempo a ir a ningún sitio. Además, tenía mucho morbo. -Añadió mordiéndose el labio.

G- Puf, no tienes remedio... ¿Qué te gusta más, follar o que te follen? -Preguntó levantando una ceja y mirándole profundamente.

F- Me gusta que me follen mientras follo. -Le dijo, humedeciendo sus labios con su lengua.

G- Es decir, un trío. Eso sí que es bestial.

Frank asintió y se miraron cómplices.

G- ¿Y dónde no lo has hecho y te gustaría hacerlo?

F- En el balcón. -Respondió sin pensarlo apenas.

G- Donde todo el mundo pueda verte. -Apoyando la idea.

F- Aw, Gee, deberíamos hacerlo alguna vez en el balcón.

La verdad es que aún no habían llegado tan lejos como follar, pero realmente no sería un problema para ninguno de los dos.

-¡Hijo, tu padre y yo vamos a salir, no nos esperes! -Habló Linda desde abajo.

Tras escuchar la puerta de entrada y el sonido del coche al arrancar, Gerard miró a Frank con un brillo lujurioso en sus ojos y se puso de pie.

G- Se me ha ocurrido una idea genial.

Cogió a Iero de las muñecas, tiró de él y le levantó. Salieron de la habitación y Gerard dirigió al menor a la habitación de sus padres, desde donde salieron al único balcón de la casa.

F- ¿Qué piensas, Gee? -Preguntó cuando por fin le soltó y le dejó de perfil a la calle.

G- Es tu cumpleaños y aún no te he regalado nada. -Explicó con voz sensual- Y se me ocurre algo. -Susurró a su oído y después pasó su lengua por la extensión de su oreja.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Frank desde los pies hasta el último pelo de su cabeza y no pudo evitar jadear ante esa simple y húmeda caricia.

Gerard sonrió contento viendo cómo reaccionaba el menor. Dejó su oreja y bajó por el lateral de su cuello para volver a subir por su garganta, jugando con su nuez hasta llegar a la barbilla, donde dejó un mordisco y fue directo a sus labios.

Mientras se besaban, las manos de Way no se quedaron quietas.

Lo primero que hizo fue coger las muñecas del menor con una mano y llevarlas hasta la barandilla para luego susurrarle "Si las mueves de ahí, lo dejo".

Y después, uniendo de nuevo los labios de ambos que encajaban como si hubiesen sido creados para ello, inició un rápido recorrido por el cuerpo del otro con ambas manos, sujetándose a cualquier parte posible de su anatomía, apretando o sólo rozando, hasta llegar finalmente a su cintura.

El cierre del pantalón fue abierto y sin mover la prenda de su sitio, bajó un poco el boxer por delante, lo justo para dejar la polla de Frank al aire.

Tras esto, Way dejó la boca del otro, lo que hizo que Frank se quejase con un gruñido, y lentamente se arrodilló. Se lamió la mano derecha de forma sensual y agarró el pene de Iero, moviéndola de arriba a abajo un par de veces.

Cuando Gerard giró su cabeza para apartarse el pelo de los ojos, su vista se topó con una pareja de ancianos en la calle mirando hacia donde ellos estaban con cara
Así que les dedicó una sonrisa y un gesto obsceno con la mano libre y la boca, explicando lo que iba a hacer.

G- Tenemos espectadores.

Iero simplemente gimió y sonrió traviesamente.

Gerard decidió no hacer esperar más a su público, por lo que en cuanto volvió a girarse hacia su amigo engulló su polla y la chupó al mismo ritmo al que movía su mano.

Frank intentaba no hacer mucho ruido por estar en la calle, pero cuando Way dejó su miembro para lamerle y succionar sus testículos, se olvidó de todo y gritó y gimió como si estuviese en la intimidad de su habitación.

Cuando le oyeron, sus vecinos lanzaron algunos insultos y plegarias y se fueron casi corriendo del lugar.

G- ¿Quieres que me lo trague, cariño? -Preguntó antes de lamer toda su extensión y notar que ya no le quedaba mucho para acabar.

Frank sólo fue capaz de jadear algo así como "joder, síii" y apretó los ojos hasta que no pudo más y se derramó en la húmeda boca de Way, con un largo y sonoro gemido con su nombre.

Cuando terminó, Gerard se puso de nuevo a la altura del otro y dejó un último beso sobre sus labios mientras colocaba su ropa.

Iero no despegó sus ojos de él ni un momento mientras se tranquilizaba.

G- Creo que hemos traumatizado a tus vecinos. -Dijo riendo y apoyando sus codos en la barandilla mientras se encendía un cigarro y le tendía otro a Frank.

F- Que les jodan.

G- Tómatelo como un regalo por tus 19 años. -Los dos sonrieron. El cumpleañero se apoyó en el metal de espaldas a la calle fumando.

Después de fumarse el cigarro volvieron dentro y pasaron el resto de la tarde en el salón comiendo y viendo películas hasta que dieron las 10 de la noche.

G- Oye, enano. Vamos a cambiarnos y a dar una vuelta por ahí.

F- Gee, es miércoles, ¿dónde vamos a ir?

G- Algo se nos ocurrirá. Vamos, no seas vago.

Refunfuñando consiguió arrastrarle hasta la habitación.

Frank rebuscó algo de ropa en su armario mientras Gerard sacaba ropa de su mochila.

Way se puso unos pitillos negros ajustadísimos, una camiseta negra también ceñida y una chaqueta de cuero con blanco en los hombros, dejándose las Converse negras medio rotas.

Y Frank optó por un vaquero claro caído que dejaba a la vista parte de su ropa interior y con varios rotos en las rodillas, una camiseta blanca de manga corta y otra negra encima que dejaba ver la de debajo. Y encima una cazadora negra con capucha.

Ambos delinearon sus ojos de negro y arreglaron su pelo (bueno, en realidad Way solo se lo alborotó un poco).

G- Mm, que sexy. -Miraba a Frank peinarse, desviando su mirada hacia su trasero.

Iero, al darse cuenta, meneó el culo y respondió un "lo sé" que hizo que Gerard rodase los ojos riendo.

F- Bueno, estoy listo. Vámonos.

Salieron de casa de Frank y caminaron un poco por el barrio hasta que llegaron a una casa abandonada y de aspecto lúgubre.

G- Ey, mira esa casa. -Comentó señalándola.

F- Da miedo, parece que lleve años abandonada.

G- No seas miedica. Vamos a entrar. -Y se encaminó hacia la puerta de entrada dejando a Frank atrás.

F- ¡Gee! ¡Gerard! Mierda, ¡espera! -Echó a correr detrás de él, pero Gerard ya había entrado.

Todo estaba oscuro y no se veía nada.

Se adentró un poco en la casa, despacio y llamando a Gerard cuando de repente...






Continuará...





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¿Qué pasará con el pobre Frank?
¿Pasará algo dentro de esa casa abandonada?
¿Dónde se habrá metido Gerard?


¡Eso y más en el siguiente capítulo!