miércoles, 13 de julio de 2011

This is the best day ever - Cap. 5

En el capítulo anterior...


-Chicos, estoy solo en casa, veniros a dormir allí. -Comentó Frank.
-Si, si, si, ¡y nos montamos una orgía entre los cuatro! -Gritó Mikey.
-Michael, ¡Gerard es tu hermano! -Le contestó Alicia doblada de la risa.
[...]
Entre Gerard y Frank separaron a la otra pareja, ignorando sus quejas. Gerard cogió a Alicia de la cintura y tiró de ella y Frank hizo lo mismo con Mikey. Éste estaba tan borracho que le daba igual a quien besar, pero quería besar a alguien, así que se lanzó a los labios de Frank, mordiéndole el inferior para hacer que abriese la boca y así recorrer todo su interior con su lengua.
[...]
Fueron a casa de Frank y una vez allí siguieron con sus desvaríos y su propia fiesta.



Capítulo 5:

-Bueno, qué, ¿empezamos ya la orgía? -Preguntó Gerard cuando entraron todos al salón de la casa de Frank.
-Bah, si seguro que ni tú ni Mikey os atrevéis a daros un buen beso... -Les retó Frank.
-Ah, ¿no? -Mikey levantó una ceja y se acercó a su hermano con andares sensuales.
Aún con el alcohol corriendo por sus venas, los dos hermanos se acercaron hasta que sus alientos se rozaban y mezclaban. Miraron a sus parejas y volvieron a quedar de frente para terminar de unir sus labios en un beso pasional. Frank y Alicia veían sus lenguas rozándose cada vez que abrían sus bocas un poco más. Y Alicia aprovechó que estaban distraídos para sacar su móvil y grabarlos mientras Frank se reía.
Cuando los hermanos se separaron no podían parar de reír y antes de alejarse Gerard le dio una última lamida a los labios de su hermano pequeño para quitarle los restos de saliba que quedaban ahí.
Los cuatro se tiraron en el sofá. Gerard tenía a Frank casi encima de él y se besaban con ganas, ahogando gemidos provocados por pequeñas caricias en sus miembros, que habían despertado después de todo lo que habían hecho y habían visto. Y Alicia estaba sentada a horcajadas sobre su novio, besándose también y moviéndose en círculos sobre su entrepierna.
-He pensado que quiero a Frank sólo para mí... TODO para mí. -Jadeó Gerard cuando dejaron de besarse. Se levantó del sillón con Frank encima, quien enredó sus piernas a su cintura, y se encaminó hasta la habitación del menor sin separar ni un segundo sus bocas.
Mikey y Alicia ni les miraron, sino que siguieron a lo suyo, ahora con más espacio.
-Tengo una idea mejor Gee. Vamos al baño. -Dijo Frank con la voz rota de placer cuando iban hacia la habitación.
Gerard cargó a Frank hacia allí y éste abrió el grifo del agua y comenzó a llenar la bañera.
Mientras esperaban no desaprovecharon el tiempo y fueron quitándose la ropa, sin parar de besarse y morderse ni un momento, por cada centímetro de sus cuerpos a la vez que se daban alguna que otra caricia subida de tono.
Cuando la bañera se llenó, Frank guió al mayor hasta dentro y le hizo tumbarse, de forma que el agua tapaba casi todo su cuerpo.
Se besaron mostrándose esa necesidad que tenían el uno del otro. Frank comenzó a bajar por su cuello, su pecho y su estómago sin despegar la lengua de su piel ni un segundo. Cuando llegó a su cintura se separó un poco, cogió aire y se sumergió para después llevar el pene de Gerard hasta lo más profundo de su boca, dándole la mejor mamada acuática que podía haber imaginado nunca.
De vez en cuando salía del agua, pero sólo para coger aire y seguir con lo que estaba haciendo, hasta que con un último mordisco sobre la punta, Gerard se corrió en su boca, mezclándose esa sustancia con el agua de la bañera.
Cuando el mayor consiguió reponerse un poco, abrió los ojos que se le habían cerrado solos por el placer y vio a Frank al otro lado de la bañera masturbándose como si estuviese solo en el cuarto.
La visión no pudo ser más tentadora así que se puso de rodillas y se acercó a él.
-Date la vuelta y ponte en cuatro. -Susurró a su oído, y le dio una mordida en la oreja.
Frank no se hizo de rogar e hizo lo que le mandaba. Cómo quejarse cuando se lo había dicho con esa voz ronca y desgarrada por el placer.
Cuando estuvo en posición, Gerard se acercó a él por detrás, rozando su miembro con la entrada de Frank. Quería hacerle sufrir, quería que Frank le rogara que le penetrara. Después de friccionarse un poco, Gerard acercó su boca al trasero del más pequeño y le mordió una nalga, haciéndole gritar, antes de rozar su lengua en su entrada, simulando pequeñas envestidas con ella.
Después que unos largos minutos Frank se moría por sentir al otro dentro de él y se lo hizo saber.
-Vamos, ya, Gerard. ¡Fóllame ya o te la corto!
Y ante esa amenaza y las ganas que tenía Gerard y que le estaban matando, éste se introdujo en Frank de una simple estocada, comenzando un vaivén enloquecedor para ambos.
Mientras Gerard se sujetaba a la cadera de Frank para ayudarse con los movimientos, Frank se mantenía su cabeza apoyada en el borde de la bañera a la vez que se apoyaba con una mano y con la otra se masturbaba frenéticamente.
Finalmente, los dos explotaron en el clímax de un orgasmo bestial. Salieron de la bañeras sin preocuparse lo más mínimo por secarse o taparse y se encaminaron a la habitación de Frank, de nuevo sin despegar los labios, para seguir allí con su ajetreada noche.





Continuará...

sábado, 9 de julio de 2011

This is the best day ever - Cap. 4

En el capítulo anterior...

-Mi amor, ha sido fantástico. -Gerard besó suavemente la nariz de Frank.
-Si, perfecto. -Hizo una pausa- Gerard...
-Dime pequeño. -Le acariciaba la mejilla.
-Te amo. -Sonrieron.
-Yo también te amo, Frankie. -Y apoyó su barbilla sobre la cabeza del menor mientras se quedaban dormidos sin separarse del abrazo.


Capítulo 4:

Al cabo de un par de horas Gerard se removió en la cama y se despertó, despertando también a Frank.
-Nos dormimos. -Frank intentaba desperezarse.
-Sí. Es que el ejercicio cansa. -Se echaron a reír.
Frank se incorporó y se sentó en la cama, soltando un leve quejido y haciendo una mueca de dolor.
Gerard le miró preocupado.
-¿Qué te pasa? ¿Te duele mucho? -Frank sonrió, conmovido por la preocupación del mayor.
-No te preocupes. Ha valido la pena nene. -Acercó su mano a la mejilla y le acarició.. Gerard cambió su expresión, más tranquilo. Intentó sentarse pero también sentía dolor, el cual quedó reflejado en su cara. Pero en vez de quejarse, comenzó a reír.
-¿A ti también te duele, eh? -Bromeó Frank.
-Cariño, no pretenderás que después de tanto tiempo contigo dentro ahora no me duela. -Dijo mientras le guiñaba un ojo- Tienes mucho aguante... -Comentó más para sí mismo que para Frank.
-Obvio, nene. Es mi pasatiempo favorito, así que se me da bien. -Dijo mientras se encogía de hombros.
-Pero qué tonto eres -Gerard se abalanzó sobre Frank, pillándole desprevenido y atacándole con cosquillas.
Frank no podía parar de reír y retorcerse bajo Gerard, hasta que los dos se incorporaron recuperando el aliento.
-¿Vamos a comer algo?
-Oh sí... -Dijo Gerard con voz de orgasmo, haciendo reír al menor- ¡me muero de hambre!
Cenaron, porque ya era de noche, y volvieron al sofá para ver una película.
-Oye Frank, ¿veremos una peli de verdad ahora no? -Dijo riendo al recordar lo que había pasado esa tarde.
Frank le sacó la lengua como respuesta.
-Venga nene, dime que no te gustó mi plan. -Dijo mientras se mordía el labio.
-Ya sabes que no me gustó... Me encantó. -Se acercó al otro de forma provocativa y le cogió de las caderas, masajeándoselas.
-¡Deja de sobarme, pervertido! Y pongamos ya la película.
Cuando dejaron de reír pusieron una película, esta vez una de miedo. Pero más que asustarse no pararon de reír criticándola o descubriendo sus fallos.
-Gerard, ¿te quedarás a dormir conmigo? No quiero quedarme solo en casa todo el fin de semana... -Se acerca al mayor y hace un puchero con la boca.
-Oh, ¿mi bebé tiene miedo? -Le apretó las mejillas con una mano- Claro que me quedo. Me quedaré todo el tiempo que quieras, hasta que me eches a patadas de tu casa.
-Wiii! -Frank puso voz de niño al que le acaban de dar el regalo que había pedido y se lanzó sobre Gerard, besándole como si le fuese la vida en ello.
Así que esa noche durmieron juntos. Aunque dormir no fue lo que más hicieron.
*
Al día siguiente se despertaron casi a la hora de la comida, ya que por la noche se habían entretenido bastante antes de caer dormidos. Se ducharon juntos y decidieron salir a comer a un restaurante que quedaba cerca de la casa de Frank.
Después de comer salieron a dar una vuelta y Gerard recibió una llamada de su hermano.
-Dice Mikey que si queremos ir a una fiesta esta noche. Sexo, drogas, rock and roll, ya sabes.
-Mm mis tres cosas favoritas... -Dijo mientras se pasaba la lengua por los labios.
-Pensé que tenías otra cosa favorita... -Comentó Gerard con el ceño fruncido y señalándose la entrepierna.
Frank se relamió los labios.
-Esa cosa es sólo una pequeña, bueno, grandísima parte de mi cosa favorita; Mi persona favorita. -Y le dedicó una de sus típicas sonrisas encantadoras, esas que podían derretir al más hetero.
-¿Así que iremos no? -Sonrió Gerard a la vez que le agarraba de la cintura y dejaba un leve beso bajo la oreja del menor.
Frank asintió.
*
A las 11 de la coche iban de camino a la fiesta, donde habían quedado con Mikey y su novia.
Llegaron a la casa donde era la fiesta y estaba llena de gente ya, algunos en pésimas condiciones a pensar de aún era pronto. Entraron y vieron a Mikey y Alicia charlando con unos amigos en una esquina. Cogieron un par de copas de vodka y fueron hacia allá.
-Bueno bueno, quien es este chico y donde ha encontrado a esta preciosa novia. -Dijo Gerard metiendo la cabeza en el círculo donde estaban los otros.
-Gerard, ¡por fin! Tío, ¿dónde has estado? No te veo desde el viernes en el desayuno.
-Es que he estado ocupado -Le guiñó un ojo a su hermano pequeño.
-Ag, déjalo, no quiero saberlo -Dijo poniendo una mueca de asco, que hizo que su hermano le diese un leve puñetazo en el hombro mientras le sacaba la lengua- Ey Frank, ¿cómo te va? A tí tampoco te veo desde hace mucho.
-Ya ves Mikey, que asco de trabajo y de estudios... ¿Y tú qué tal Alicia?
-Bien, igual que tú, un poco hasta las narices de todo -Ambos se echaron a reír.
Mikey y Alicia se quedaron con los ojos totalmente abiertos cuando Gerard se acercó a Frank por la espalda y le dejó un beso detrás de la oreja.
-Ejem... ¿qué está pasando aquí? -Preguntó Mikey, aunque ya se lo imaginaba.
-Oh, cierto, que no lo sabéis. -Sonrió Gerard abrazando más fuerte a Frank- Frank y yo llevamos juntos poco más de una semana.
-Joder, ¡por fin! Pensé que no os lo diríais nunca -Arrugó la frente y echó a reír al ver las caras que se les había quedado a los dos tortolitos.
-Que.. ¿cómo dices? -Frank fue el primero en hablar.
-Vamos, se veía de lejos. Un poco más y os encierro en una habitación solos a ver si así os lo contabais de una maldita vez.
Los 4 echaron a reír y Gerard se acercó a su hermano para darle un abrazo.
-En serio tíos, me alegro un montón.
Se soltaron y siguieron con la fiesta. Estuvieron bebiendo, bailando, bebiendo otro poco y comiéndose hasta el alma, cada uno con sus respectivas parejas.
Cuando ya estaban muy borrachos y la fiesta se acababa empezaron los desvaríos entre los 4.
-Chicos, estoy solo en casa, veniros a dormir allí. -Comentó Frank.
-Si, si, si, ¡y nos montamos una orgía entre los cuatro! -Gritó Mikey.
-Michael, ¡Gerard es tu hermano! -Le contestó Alicia doblada de la risa por tal ocurrencia, aunque en el fondo no le parecía mala idea, por lo que inconscientemente se pasó la lengua por los labios.
-Eh tío, eres un depravado y vicioso -Gerard dio un empujoncito a su hermano.
-La que más iba a disfrutar iba a ser Alice. Ella sola con tres hombretones potentes -Dijo Frank contoneándose de forma provocativa.
-Cierto, tres hombres bien dotados. -Gerard llevó una mano a la entrepierna de Frank y le apretó.
-¡Eh! ¡Tócate la tuya!
-No, tócamela tú -Le respondió el mayor lanzándole un beso.
Frank agarró fuerte a Gerard, a quien se le escapó un gemido, mitad placer, mitad dolor.
-Oye, no hagáis esas cosas aquí, cochinos, ¡esperad a llegar a casa! -Gritó Mikey. Pero Alicia se había acercado a él sin que éste se diese cuenta y le agarró del mismo sitio, pero de forma más suave, insonorizando el gemido del chico entre sus labios, que habían apresado los contrarios y se mordían y lamían furiosamente.
-Venga, vámonos a casa, que esto está subiendo de tono y no es un buen sitio. -Dijo Frank una vez que él y Gerard se soltaron- ¡Ehhhh!
Entre Gerard y Frank separaron a la otra pareja, ignorando sus quejas. Gerard cogió a Alicia de la cintura y tiró de ella y Frank hizo lo mismo con Mikey. Éste estaba tan borracho que le daba igual a quien besar, pero quería besar a alguien, así que se lanzó a los labios de Frank, mordiéndole el inferior para hacer que abriese la boca y así recorrer todo su interior con su lengua.
Gerard aún tenía las manos en la cintura de Alicia y los dos veían la escena sin creerla.
-¡Tú, que es mi novio! -Gerard vio cómo Frank correspondía al beso, poniendo una mano en la cintura del otro para acercarlo más a él. -Está bien...
Gerard giró a Alicia y se apresuró a besarla, y ella le dejó y le respondió con la misma efusividad para vengarse de su novio.
Frank y Mikey se separaron un momento para coger aire y vieron a los otros dos.
-¡Gerard, suéltala! -Gritó Mikey acercándose a ellos y tirando de Alicia. Haciendo que se separasen.
-No es justo, ¿vosotros podéis y nosotros no? -Preguntó Alicia con un pucherito en los labios.
Y ante la situación, los cuatro estallaron el risas para después irse a casa de Frank y allí seguir con sus desvaríos y su propia fiesta.




Continuará...

miércoles, 6 de julio de 2011

This is the best day ever - Cap. 3

En el capítulo anterior...

-No te preocupes, que no todo será por teléfono, nene. -Frank se acercó a Gerard y puso su mano en la entrepierna del mayor, apretando, haciéndole cerrar los ojos- Pero aquí no, que hay niños. -Rió y siguió andando, dejando ahí parado a Gerard, como si no hubiese pasado nada.
-Maldito enano... -Frank rió y Gerard le siguió, volviendo a coger su mano.



Capítulo 3:

La semana se les hizo insoportablemente larga. Entre estudios y trabajo apenas pudieron verse nada más que un par de horas, así que estaban deseando que llegase el viernes para olvidarse de todo hasta el próximo lunes y dedicarse el uno al otro.
Frank acababa de llegar a su casa, se duchó para relajarse y se tumbó en el sofá a escuchar música un rato. Pero se le ocurrió algo mejor que hacer. Cogió el teléfono y marcó en número de Gerard.
-¿Si, diga?
-Hola, Gee.
-¡Frank! ¿Qué tal cielo?
-Deseando verte.
-Sólo dime dónde y ahora mismo voy para allá.
-Vente a mi casa. Estoy solo, podemos ver unas películas y tomar algo.
-Me encanta la idea. Hago unas cosas y voy para allá, ¿okay?
-Bueno, aquí te espero. Hasta ahora.
-Chao, Frank.
Gerard fue corriendo a ducharse y arreglarse para ir donde Frank y mientras éste arregló un poco la casa y su habitación, pues tenía la costumbre de dejar todo tirado por el medio.
A la media hora, Gerard aparcó en la puerta de la casa de Frank y llamó a la puerta.
-Gerard, ¡al fin!
-Vamos Frankie, solo hace media hora que me llamaste. -A Gerard siempre le hizo gracia la impaciencia del menor.
-Ya, pero quería verte. -Frank se cruzó de brazos.
-Sí, yo también a ti, pequeño. Apenas nos hemos visto durante la semana. -Se acercó a Frank- Bueno, ¿y se puede saber a qué demonios esperas para besarme?
Frank puso una de sus mejores sonrisas, hizo pasar a Gerard, cerró la puerta y le empujó contra ésta. Colocó sus manos a los lados de la cabeza del mayor y le besó.
Gerard respondió de la misma forma, colocando sus manos alrededor del cuello del otro para acercarlo más a él.
Rozaban sus labios, que ya estaban rojos e hinchados. Se daban pequeños mordiscos y jugaban con sus lenguas, chocando una contra la otra, disfrutando se sus sabores, intercambiado saliva...
Cuando ya no pudieron más se separaron para coger aire, aún con los ojos cerrados, intentando regular su respiración.
-No hay sabor que me guste más que el tuyo, Frankie.
-¿Ni siquiera el del tabaco? -Se reía Frank.
-Mm, vale, sólo hay un sabor que me gusta más que el tuyo. -Los dos comenzaron a reír mientras iban hacia la sala y se tiraban en el sofá.
-¿Estás solo?
-Sí. -Frank abrazó a Gerard por la espalda y le dio un beso en la mejilla. Gerard sujetó sus manos sobre su pecho.
-¿Qué vamos a ver? - Preguntó Gerard echando un vistazo a la pila de películas que había sobre la mesa.
-Tengo una película preparada. -La sonrisa que puso hizo pensar a Gerard que hoy pasaría la tarde con el Frank vicioso y pervertido. Y no le molestaba la idea- No te preocupes, seguro que te gusta. -Le dio otro beso en la mejilla y le guiñó un ojo.
Frank se sentó en el sillón con las piernas cruzadas y la espalda en el reposabrazos, y Gerard se tumbó boca arriba con la cabeza sobre las piernas del otro. Tenía mucha curiosidad por saber qué iban a ver.
-Bueno, allá va. -Frank encendió la televisión.
La película comenzó. Aparecieron dos chicos jóvenes en la pantalla, de la edad de Gerard más o menos. Éste iba a preguntar el nombre de la película pero no pudo decir nada. La voz se le quedó en la garganta y se quedó con la boca abierta.
Los dos chicos habían empezado a besarse y tocarse.
Gerard estaba alucinando. Estiró el cuello y miró a Frank, quien lo miraba divertido.
-Frank, ¿esto es...?
-Porno. ¿Quieres que lo quite? -Una sonrisa lujuriosa por parte de Frank.
-No, veámosla. -Gerard sonreía de medio lado y levantó una ceja.
Continuaron viendo la película. Frank y Gerard no se perdían detalle. De vez en cuando se miraban y sonreían esperando averiguar qué pensaba el otro.
Pronto sintieron que sus pantalones les apretaban. Frank tuvo que moverse un par de veces para acomodarse y a Gerard se le notaba más el bulto por la postura que tenía.
La cabeza del mayor seguía sobre las piernas de Frank, así que notó que llevaba una mano a su entrepierna, por encima del pantalón, sin moverla. Simplemente la dejó ahí.
Gerard se sentó y miró a Frank y luego a su mano.
-¿Qué miras Gee?
-Nada. ¿Necesitas ayuda? -Miró directamente su entrepierna y se mordió el labio.
-Mm, no se.. Tal vez...-Dijo con voz inocente.
La película seguía en la televisión y podían escuchar sus gemidos. Gerard se acercó a Frank y lo besó. Cogió sus piernas, las estiró sobre el sillón y se colocó en medio. Mientras le besaba bajó sus manos hasta la cintura de su pantalón. Acarició la piel que había ahí y comenzó a desabrochar el cierre.
Frank se agarraba a la nuca del mayor. Éste terminó de desabrocharle el pantalón, levantó su cadera y se lo sacó, dejándolo sólo en boxer. Volvió a colocarse entre las piernas del otro y llevó sus manos a la goma del boxer, recorriéndola con las yemas de los dedos. Frank lo miraba mordiéndose el labio. Gerard fue a bajarle el boxer pero se detuvo.
-Gee...
-Chss. Quiero que hagas una cosa. -Se colocó frente a Frank al otro lado del sillón- Quiero que te bajes el boxer tú sólo y te toques. Quiero ver cómo lo haces nene. -Hablaba con un tono de voz tan sensual y una sonrisa tan coqueta que Frank estaba aturdido.
-¿Me tomas el pelo? -El menor se quedó unos segundos paralizado, viendo como lo miraba el otro, quien no se movió ni dijo nada más, dejando claro que no bromeaba, así que lo hizo. Se puso de rodillas sobre el sillón, cogió el elástico del boxer y comenzó a bajarlo lentamente por los lados.
Se lo bajó hasta las rodillas, dejando ver su miembro completamente erecto, hinchado y sonrosado. Gerard sonrió y se mordió las mejillas por dentro.
Durante un momento Frank no hizo ningún movimiento, sólo observaba cómo lo miraba Gerard. Le gustaba ese Gerard que emanaba lujuria y depravación por cada poro.
El menor acercó su mano derecha a su boca, lamió dos dedos y los pasó por su pene, acariciando toda su extensión, despacio, suave, como Gerard le había dicho la otra vez por teléfono, sin el mínimo pudor.
Después de unas cuantas de estas caricias, rodeó su miembro con toda la mano y la movió de arriba a abajo. Unas veces lento y otras más rápido. Se le cerraban los ojos por el placer que inundaba su cuerpo y gemía con voz ronca.
Cuando los movimientos de Frank fueron más rápidos y continuos, Gerard habló.
-No corras nene. Despacio... -Frank bajó el ritmo de nuevo y lo miró a los ojos.
-No p-puedo Gee. Si voy tan despacio me muero.
-Vamos Frank, acarícialo como se merece. -Gerard se removió en el sillón. Sintió que su pantalón iba a reventar, así que lo abrió.- Ahora quiero que lo aprietes.
Frank lo hizo y un fuerte jadeo sonó en la habitación, a la vez que echaba la cabeza hacia atrás.
-Me voy a correr Gerard. -Tenía los ojos casi en blanco.
-No, aún no pequeño. -Por fin se acercó al menor. Sin decir nada, cambió la mano de él por la suya y acarició el glande, empapado de líquido preseminal. Apretó el pene de Frank, alargando el momento. Y entonces bajó su cabeza hasta esa zona y dio una lamida desde la base hasta detenerse en la punta, donde hizo círculos con la lengua. Todo eso era demasiado excitante para Frank.
-Ge-Gerard no puedo más, quítate o...
-Córrete Frankie, quiero probarte todo. -Se metió el pene entero a la boca con un último lengüetazo que hizo que el menor se fuese sin poder esperar más, empapando con su líquido la boca de Gerard y parte de sus mejillas.
-Ahhh, ¡Dios! -Frank cayó sentado sobre sus pies- No te lo tragues. -Tenía la voz tomada. Puso su mano en la barbilla de Gerard y lo acercó a él- Bésame nene.
Gerard, aún con el semen de Frank en la boca, lo besó, compartiendo el sabor.
-Qué rico estás pequeño. Eres mi sabor favorito, muy por encima del tabaco. -Dijo Gerard cuando separaron sus labios, aún con las frentes juntas, recordando la conversación de hace un rato.
Frank sonrió, se levantó acomodándose el boxer y le tendió una manos a Gerard para que se levantase. Echó a andar hasta su habitación con él detrás. Cuando llegaron, empujó al mayor contra la cama, sentándolo en el centro de ésta y él se arrodilló con una pierna a cada lado de sus rodillas.
-Ahora tenemos que arreglar tu problemita, cariño. -Comenzó a rozar sus entrepiernas, haciéndole gemir.
Lo besó, llagando con su lengua hasta la garganta del otro y dándole un mordisco en el labio inferior que le hizo sangrar un poco. Un quejido de Gerard quedó atrapado entre sus labios. Sin dejar de besarlo metió sus manos debajo de su camiseta y le acarició el pecho, haciendo círculos alrededor de sus pezones.
Le sacó la camiseta y dejó sus labios para besar su cuello, lamer el lóbulo de su oreja y comenzar a dejar un rastro de saliva desde ahí hasta su pecho.
Mientras, sujetaba la cadera de Gerard. Le hizo levantarla un poco y bajó sus pantalones y boxer de un tirón hasta sus rodillas y el dueño terminó de sacárselos, quedando completamente desnudo. Frank le mordió un pezón y el mayor jadeó apretando los ojos.
Las manos de Gerard se sujetaban a la cintura del otro y fue bajándolas hasta llegar a sus nalgas y apretarlas. Después le quitó la camiseta tan rápido que casi la rompe y Frank se levantó de la cama, se quitó el boxer y volvió a sentarse sobre las piernas del mayor, más cerca que antes, rozando cada centímetro de sus pieles.
-Hagámoslo, Gerard.
-Frank, estás segu...-Frank puso un dedo sobre su boca.
-Totalmente seguro, quiero hacerlo contigo, mi amor.
A Gerard le brillaron los ojos cuando lo llamó así. El menor se veía tan decidido que se dejó llevar. Lo besó tiernamente, acariciando con una mano su mejilla y con la otra su nuca. Fue bajando esta mano por la espalda de Frank, erizando su piel. Llegó hasta su trasero y lo acarició, rozando su entrada para que Frank supiese lo que haría. Finalmente, introdujo un dedo, poco a poco para no hacerle daño, y lo dejó quieto.
Frank se quejó al principio, pero en seguida se le pasó el dolor, por lo que Gerard se movió, entrando y saliendo despacio, haciendo suspirar al menor.
Cuando el interior de Frank estaba más dilatado introdujo dos dedos, y luego tres, momento en el que se quedó inmóvil por el dolor, aguantando la respiración.
-Pequeño, siento que te duela, pero pronto pasará. Te lo prometo. Respira, cariño.
Frank se confió en lo que le decía, se movió e hizo que los dedos de Gerard entrasen más en él. Se tomó su tiempo y Gerard sólo esperaba y lo veía con ternura.
El sufrimiento de Frank se transformó en placer. Sus sonidos hacían enloquecer a Gerard. Necesitaba penetrar a Frank pero no quería adelantarse y dañarlo.
-Vamos nene, ¡ha-hazlo de una maldita vez!
Gerard reía por el comentario desesperado de su pequeño. Sujetó a Frank de la cadera y lo sentó en su miembro, entrando en él poco a poco.
-Mmm.. -Gerard se mordía el labio, haciendo que sangrase otra vez.
-Ohh, ¡joder! -Frank apretó los ojos.
-¿Te duele mucho? -Gerard seguía dentro de Frank, pero no se movía. El menor negó con la cabeza.
-Muévete, ¡muévete! -Él mismo se movió sobre Gerard.
El mayor tomó la cintura del menor, guiando su movimiento. Se besaron, ahogando los jadeos de ambos.
La velocidad aumentaba y Gerard entraba profundo en Frank, alcanzando ese punto que le hacía clavar las uñas en la piel del mayor.
Estuvieron largo rato así. Frank volvía a estar tan duro como antes, así que fue a llevar una mano hasta ahí para aliviarse, pero el otro lo paró y lo sujetó con su propia mano, aumentando la velocidad de las caricias hasta igualarla a la velocidad a la que entraba y salía de su interior.
-Ahh, sí.. Más rápido nene.
-Frank, me voy a correr ya... -Jadeó sin parar de moverse.
-Hazlo, cariño.
Frank se contrajo, presionando el miembro de Gerard, que no aguantó más y se corrió, poyando su cabeza en el hombro del otro durante un rato.
-Gee, yo aún no...
-Lo sé, mi amor. Y ahora te toca a ti. -Le dijo esbozando media sonrisa y guiñándole un ojo.
Gerard levantó a Frank, saliendo de él lentamente, y se recostó con la espalda apoyada en el cabecero de la cama. Le tendió una mano a Frank y éste se acercó gateando y lo besó. Separó sus piernas y se colocó en medio de ellas, levantando ligeramente su cadera para tener mejor acceso.
Frank acercó dos dedos a los labios de Gerard, quien se los metió en la boca y los lamió a la vez que miraba a los ojos de Frank y sonreía. Después bajó los dedos y los acercó a su entrada. Los introdujo despacio. El mayor cerró los ojos y volvió a morderse. Frank limpió con su lengua la sangre que volvía a brotar de sus labios mientras movía sus dedos dentro de Gerard, que no paraba de jadear.
-Ya, cariño. Hazlo de una sola vez... -Cogió a Frank por la mejilla y le dio un beso.- ¡Ya, ya, ya!
-Y el impaciente soy yo... -Frank resopló pero no pudo evitar soltar una carcajada.
Llevó su miembro hasta Gerard y le penetró con un solo movimiento. Ambos gritaron de placer.
Frank entraba y salía de Gerard, le besaba y le mordía el cuello, dejando algunas marcas.
Ambos gritaban, gemían, jadeaban sin parar.
Cuando Frank se corrió dentro de Gerard, ambos cayeron rendidos sobre el colchón.
-Mi amor, ha sido fantástico. -Gerard besó suavemente la nariz de Frank.
-Si, perfecto. -Hizo una pausa- Gerard...
-Dime pequeño. -Le acariciaba la mejilla.
-Te amo. -Sonrieron.
-Yo también te amo, Frankie. -Y apoyó su barbilla sobre la cabeza del menor mientras se quedaban dormidos sin separarse del abrazo.



Continuará...

sábado, 2 de julio de 2011

This is the best day ever - Cap. 2


En el capítulo anterior...

Frank juntó su frente con la de Gerard y le dijo, mirándole a los ojos fijamente:
-Bueno, no me has dicho al final qué se siente al besar al chico que te gusta. - Gerard recordó lo que le había dicho antes y lo miró con dulzura.
-Magia. Fuegos artificiales.
Los ojos de ambos brillaban, regalándose una gran sonrisa el uno al otro.
Rozaron sus labios una última vez en el día y cerraron los ojos, sumergiéndose en el mundo de los sueños.

 


Capítulo 2:

Cuando Frank despertó, Gerard seguía durmiendo profundamente y no quería despertarlo. Parecía un niño. Frank se dedicaba únicamente a observarlo cuando Gerard se despertó sobresaltado. No recordaba lo que había pasado ni con quién estaba durmiendo... Pero cuando vio a Frank sonriendo, todo lo que había pasado por la noche regresó a su mente y una grandísima sonrisa apareció en su rostro.
No pudo contenerse. Se acercó hasta eliminar la poca distancia que había entre ellos en esa cama y lo besó, tierno y dulce, mientras Frank tomó su mano.
-Creí que solo había sido un sueño. Un lindo sueño.
-No cariño, no fue un sueño. Te quiero, Gee. -Frank acariciaba su mejilla.
-Yo te quiero más.
Estuvieron largo rato tumbados en la cama. Gerard tendido boca arriba y Frank de lado, mirando hacia él, con la cabeza apoyada en su pecho. Tenían las manos entrelazadas y jugaban con ellas.
-Deberíamos levantarnos o a este paso se hará de noche otra vez y seguiremos aquí. -Comentó Frank, aunque no tenía ganas de levantarse de la cama y romper el momento.
-¿Quieres que vayamos a desayunar por ahí y luego damos una vuelta?
-Sí, muero de hambre. -A Frank le sonaba la tripa.
-Se nota - Dijo riendo- Entonces vamos.
Se vistieron y salieron de allí. Primero pasaron por casa de Frank para que se cambiase de ropa y luego fueron a un pequeño café que se encontraba vacío.
Desayunaron, intercalando sorbos de café y mordiscos a su comida con besos y caricias.
Cuando terminaron fueron a pasear por un parque. Frank cogió la mano de Gerard, entrelazándola con la suya. Éste se paró de golpe, mirando a Frank.
-¿Qué pasa? Perdona si te ha molestado... -Frank sonaba preocupado, la reacción de Gerard le había pillado por sorpresa.
-No, no, Frankie, para nada. Es solo que me ha sorprendido. Pensé que no querrías que la gente se enterase tan pronto, porque como es la primera vez que estás con un chico...
-Mi amor, te quiero y quiero que la gente lo sepa. No me avergüenzo de lo que ha pasado y no me importa lo que piensen los demás.
Gerard estaba emocionado de escuchar esas palabras. Enroscó sus brazos alrededor de su cintura y lo agarró fuerte, besando lentamente su frente, sus mejillas, su nariz y luego sus labios. Era un beso sin movimiento, solo la unión de sus labios. Por último, levantó las manos que aún tenían unidas y las besó también mientras los dos sonreían.
Continuaron caminando hasta llegar a un árbol sin gente alrededor, donde se sentaron. Frank apoyó su espalda en el tronco y Gerard puso su cabeza sobre sus piernas. El menor le acariciaba el cabello.
Cuando llegó la hora de comer fueron a un puesto de comida, compraron algo y volvieron donde estaban.
Hablaron, rieron, se besaron y se acariciaron. Así se les fue toda la tarde y se hizo de noche.
Antes de volver a sus casas cogieron una piedrecita afilada y escribieron en la corteza del árbol: F+G y la fecha.
Llegaron a casa de Frank y fue el momento de despedirse. Se besaron, cada vez más profundo.
-Venga pequeño, tengo que irme a casa, mira que hora es. -Gerard consiguió separarse, pero al decir esto volvió a besar a Frank. No tenía fuerza de voluntad.
Los dos notaron que cierta parte de sus cuerpos despertaba, así que decidieron separarse antes de que no hubiese vuelta atrás.
-Espero que cuando llegues a casa te desahogues pensando en mí. -Dijo Frank con picardía guiñándole un ojo a Gerard y señalando su pantalón.
El Frank pervertido hizo su aparición. Siempre lo había sido y le encantaba decir cosas de esas.
-Oh Frankie, eres un enano pervertido. Qué rápido dejas tu lado romántico de lado y sacas tu vena de salido. -A Gerard siempre le hicieron gracia esos cambios en el menor.
-Hm, solo te lo digo porque yo voy a eliminar presiones pensando en tí... -Puso cara de niño inocente.- Bueno Gee, ya sabes. -Le guiñó un ojo- Y llámame mañana ¿sí?.
-Claro nene, haré todo lo que me has dicho. -Dijo mientras se mordía el labio.
-Mm, cómo me pone que me digas nene.- Susurró Frank a su oído.
Se volvieron a besar, esta vez un beso corto, y Gerard se fue a su casa.
*
Al día siguiente Gerard se levantó temprano, algo raro en él si no tenía nada que hacer y puesto que era domingo no tenía necesidad de madrugar. Eran las 9 de la mañana y pensó en llamar a Frank y despertarle, pero no lo hizo porque sabía que el menor tenía muy mal despertar, sobre todo si era un día festivo.
Así que se bajó a desayunar, vio la televisión un rato, se duchó y pensó en Frank durante toda la mañana.
Salió de la ducha solo con la toalla atada a la cintura y se tumbó un rato en la cama.
Cuando ya era una hora razonable para llamar a Frank, cogió el teléfono y marcó su número.
-Mmm.. ¿Diga?
-¿Qué pasa lindo, te despierto?
-Oh, n-no. Llevo un rato despierto.
Su voz sonaba entrecortada y muy baja.
-¿Qué te ocurre? -Gerard escuchó un gemido al otro lado del teléfono- ¡Frank! ¿Se puede saber qué haces? - Se echó a reír, se imaginaba la respuesta.
-Na-nada Gee, solo pienso en tí. -Risa y un jadeo al otro lado del aparato.
-Eso espero.
-Dime nene. ¿Cómo estás vestido? Hm...
-Oh, ¡venga ya! ¡Esto parece una maldita línea erótica! No tienes remedio Iero, eres un salido. -Gerard no podía parar de reír.
-No te hagas Gee, se que te apetece tanto como a mí un poco de sexo telef-fónico. Seguro que ya estás notando que hay una parte que se endurece en tu cuerpo. -Y así era. Sólo de escuchar a Frank, Gerard comenzó a notar presión bajo su toalla- Venga, dime qué llevas puesto.
-Sólo una toalla. Acabo de salir de la ducha.
-Ajá..., quítatela. -Su voz era apenas un susurro pero firme. Gerard obedeció y se la quitó, viendo cómo su miembro estaba realmente crecido.
-Ya no llevo nada encima Frankie. ¿Qué llevas tú, pequeño?
-Gemido- Los pantalones y los boxer por los tobillos... Vamos Gee, tócate. Tócate despacio...- Gerard volvió a hacerle caso y un gemido ahogado salió de su garganta- Quiero oírte cariño. Sigue despacio, ahh...
Gerard continuó con el movimiento de su mano y varios gemidos más escaparon de su boca.
Estuvieron así un rato, escuchando sus respiraciones entrecortadas por el teléfono.
-Frankie, nene, mete dos dedos en tu boca y recorre tu pene con ellos. De arriba a abajo, muy, MUY lento. Piensa que es mi lengua la que te acaricia.
La verdad es que no solo Frank tenía su lado pervertido.
Frank hizo lo que le mandaba y no pudo evitar soltar un pequeño grito.
-Ah, ¡joder Gerard! - Se notaba el placer en su voz- ¡Muévete más rápido nene!
Los dos movieron sus manos a más velocidad sobre sus respectivos miembros.
-¡Aww Frank! Me-me vengo...
-Venga Gee, córrete conmigo, sí...
Unos minutos después los dos habían terminado en sus manos y tumbados en sus camas. Sólo escuchaban sus respiraciones a través del aparato, hasta que Gerard habló.
-Dios... Ésta ha sido la mejor llamada telefónica de mi vida.
-Te lo dije cielo. ¿Nos veremos hoy?
-Claro pequeño, cuando y donde quieras.
-¿Vamos al centro comercial? Ha salido un nuevo CD que quiero comprar.
-Me parece genial.
-Okay, a las 4 me paso por tu casa. Te quiero Gerard. Descansa. -Soltó una risotada.
-Yo también te quiero Frankie. Luego nos vemos. -Colgaron.
Y eso fue lo que hicieron por la tarde. Pasearon por el centro comercial cogidos de la mano. Vieron tiendas, se besaron, compraron algunas cosas, se abrazaron, hablaron, rieron, se besaron, se besaron y se besaron... Dejando ver su lado más romántico y, sí, cursi.
-Bueno, ¿y qué te pareció lo de esta mañana? -Preguntó un Frank travieso.
-Ya lo sabes, me estabas oyendo.
-Sí, ya lo sé. Sabía que te iba a gustar. Cuando quieras repetimos. -Le guiñó un ojo.
-Por qué no... Pero me gusta más hacerlo cuando estamos juntos, como la otra noche... -Gerard levantó una ceja y se pasó la lengua por los labios.
-No te preocupes, que no todo será por teléfono, cariño. -Frank se acercó a Gerard y puso su mano en la entrepierna del mayor, apretando y haciéndole cerrar los ojos- Pero aquí no, que hay niños. -Rió y siguió andando, dejando ahí parado a Gerard, como si no hubiese pasado nada.
-Maldito enano... -Frank rió y Gerard le siguió, volviendo a coger su mano.


Continuará...

-Bueno, no me has dicho al final qué se siente al besar al chico que te gusta. - Gerard recordó lo que le había dicho antes y lo miró con dulzura.
-Magia. Fuegos artificiales.
Los ojos de ambos brillaban, regalándose una gran sonrisa el uno al otro.
Rozaron sus labios una última vez en el día y cerraron los ojos, sumergiéndose en el mundo de los sueños.

jueves, 30 de junio de 2011

This is the best day ever - Cap. 1


-Venga Gerard, te toca preguntar.
Dos amigos, de 18 y 20 años, se encontraban sentados en el suelo de la habitación de uno de ellos. Se habían dado cuenta de que llevaban mucho tiempo sin ponerse al corriente de lo que pasaba en sus vidas (a pesar de verse todos los días) y decidieron que ese era el momento de hacerlo, así que cada uno preguntaba lo que quería saber del otro.
-Mmm... ¿Has tenido sexo últimamente?
-Hace unas semanas. - Respondió, mientras sus mejillas se ponían un poco rojas.
-¡Frank! No te pongas rojo - Gerard se echó a reír, pero se puso más serió cuando volvió a preguntar - Y ¿con quién fue?
-¡Eh! Me toca preguntar a mí. - Hizo una pausa - Gee... Alguna vez te has, em, ¿te has besado con un hombre? - Frank miraba a la pared.
Gerard se quedó callado un momento y suspiró.
-Sí... - Nunca había hablado de eso con Frank.
El menor lo miraba, esperando que continuase, pero no añadió nada más.
-Me pregunto si se sentirá lo mismo que al besar a una chica... - Dijo Frank, pensando en alto.
-Deberías probarlo. - Gerard sonaba divertido por los pensamientos del menor.
-Mmm sí... Ojalá hubiese por aquí cerca un chico dispuesto... - Frank lo miró con una sonrisita en los labios.
-¿Qué insinúas Frankie? - La verdad es que varias veces había pensado cómo sería besar a Frank, cómo se sentiría al juntar sus labios a los de él... Bueno, la verdad es que se había preguntado cómo serían muchas cosas con Frank. Pero no, debía dejar de pensar esas cosa, Frank era su amigo.
No le dio más importancia al comentario del menor, porque siempre estaba bromeando con cualquier cosa.
Y mientras todo esto pasaba por su cabeza, no se dio cuenta de que Frank se había movido de su sitio y ahora estaba a su lado, casi rozando su nariz contra la mejilla de Gerard.
Cuando éste notó la respiración de Frank chocar contra él, se asustó y giró su rostro sin darse cuenta hacia donde estaba su amigo, el cual, antes de que Gerard pudiese moverse o decir algo, estampó sus labios sobre los del otro.
Gerard se quedó paralizado mientras Frank lo besaba, pero no tardó en corresponderle.
Comenzaron con un beso tierno y dulce, un roce ligero de labios, hasta que Frank pasó su lengua por los labios del mayor, el cual los separó para dejarlo pasar, sintiendo como Frank exploraba cada recoveco de su boca sin pudor, llegando hasta su garganta. Así que Gerard acarició la lengua de él con la suya propia.
Frank comenzó a recostar a Gerard en el suelo, a la vez que acariciaba sus costados sobre la ropa.
Gerard tuvo un momento de lucidez dentro del estado en el que se encontraba y separó a Frank, levantándose y alejándose hasta el otro lado de la habitación. Notaba que su entrepierna había despertado, así que intentó taparse disimuladamente con la sudadera que llevaba.
-Frank, ¿qué haces?
-Nada, solo probar lo que me has dicho. - Seguía en el mismo sitio, sentado, mirando a Gerard, con las manos apoyadas en el suelo y las piernas estiradas. No parecía arrepentido y en sus pantalones también había un bulto. Gerard se sonrojó al darse cuenta.
-¡Gee! No te pongas rojo. - Repitió las palabras que el mayor le había dicho momentos antes cuando se dio cuanta de lo que miraba su amigo. - Creo que no soy el único que está así. - Señaló el bulto de sus pantalones y Gerard se puso más rojo aún.
-Pero a ti te gustan las mujeres Frank...
-¿Y a ti también no?
-Sí, pero tú nunca has estado con otro hombre.
-Eso no quiere decir que nunca haya querido...
-¿Qué?
-Joder Gerard, ¿en serio nunca te has dado cuenta? No solo me fijo en mujeres... Y además, hace ya algún tiempo que me venía fijando en un chico, así que quería probar... - No pudo terminar de explicarse porque el mayor le interrumpió.
-¿Así que sólo porque te gusta un tipo vienes a besarme? ¿Para saber si te gusta o si decides seguir con las chicas? Me utilizas para saber si te gustan los tíos... -Gerard parecía enojado, pero sobre todo estaba dolido.
-Ya, ¡cállate Gerard! ¡Nunca me dejas hablar! ¡Quería probar qué se siente al besar al chico que me gusta! - Ahora era Frank el enfadado, y es que no podía creerse que su mejor amigo le creyese capaz de jugar así con él.
Se puso de pie y se encaminó a la puerta, dispuesto a irse sin decir una sola palabra más.
Pero una mano se posó sobre la suya cuando fue a abrir la puerta.
-Yo te puedo decir qué se siente al besar al chico que te gusta, porque hace un momento lo he probado. -Dijo Gerard en voz baja, pues le daba vergüenza hablar de sus sentimientos.
Frank se quedó estático unos segundos, pero al final se giró y se miraron a los ojos, mientras Gerard aún sujetaba la mano del menor.
Vieron en los ojos del otro que ambos decían la verdad, y sus ojos brillaron a la vez que una sonrisa apareció en sus rostros.
Se dieron el mejor abrazo de su vida, el más sincero, y Gerard le dio un beso a Frank en la cabeza, pues era un poco más bajo de él.
-Te quiero Gerard.
-Yo también te quiero pequeño.
Se separaron y se sentaron en la cama, con las manos entrelazadas, jugando con sus dedos.
-¿Y desde cuándo sientes esto, Gee?
-Hm.. Hace bastante. Algo más de un año tal vez.
-¿Por qué nunca dijiste nada?
-Por lo que hablamos antes. Siempre habías estado con chicas y nunca me di cuenta de que mirases a ningún hombre como las mirabas a ellas. -Se encogió de hombros- Y tú, ¿desde cuándo lo sientes?
-¡Hace años que me fijo en chicos! - Respondió Frank como si fuese obvio.
-No, ¡eso no enano! - Gerard no podía parar de reír - ¿Hace cuánto que te gusto?
-Oh, eso. - Hizo una graciosa mueca y se sonrojó - Pues hace unos meses, 6 o 7 meses. Comencé a pensar en ti como nunca lo había hecho. Intenté ignorarlo, pensé que era porque pasábamos mucho tiempo juntos, pero me di cuenta de que nunca dejaría de sentirlo. - Mientras decía esto miraba a los ojos de Gerard, que empezaban a humedecerse. Nunca había pensado que su Frankie dijera algo así, ni en sus mejores sueños.
Se enlazaron en otro beso, esta vez más profundo y no se separaron hasta que les hizo falta coger aire.
-¡Maldito oxígeno! - Bromeó Frank, provocando que Gerard se doblase de risa, lo que permitió a Frank observar esa sonrisa en la que tanto había pensado en esos últimos meses. Y ahora se la dedicada sólo a él.
Frank volvió a besar a Gerard, ya que lo había probado no podía evitarlo. Comenzó a recostar al mayor sobre la cama, igual que había hecho antes en el suelo. Poco a poco fue subiéndose encima de él, apoyándose en el colchón para no dejar todo su peso sobre Gerard, aunque tampoco era mucho.
Volvieron a separarse para respirar y Frank atacó el cuello de Gerard, llegando hasta su oreja, recorriéndola con la punta de la lengua para terminar mordiendo el lóbulo.
-Ahh, Fr-Frank. Tenemos mucho tiempo para esto. No quieras correr tanto.
El aludido se separó un poco de su compañero, mirándole a los ojos.
-No pretendo llegar hasta el final, no hoy. Entenderás que todo esto es nuevo para mí... Pero no todo es sexo, cariño. - Sonrió, cambiando su tierna mirada por una cargada de deseo. Típico de Frank Iero.
Cuando terminó de hablar se acercó a los labios de Gerard y los mordió, a la vez que comenzaba a rozas su miembro con el del otro, provocándoles agudos gemidos.
-No estaría bien dejar esto así, no es propio de una buena persona. -Comentó, refiriéndose a sus ya erectos miembros, que seguían rozándose.
Gerard estaba al borde de la desesperación con ese movimiento, ya no aguantaba más, así que acarició el enorme bulto del otro por encima del pantalón para ver como respondía a su contacto. Frank puso los ojos en blanco y desabrochó el sólo su pantalón, cogió la mano de Gerard y la llevó hasta dentro de su boxer, moviéndolas a la vez sobre su endurecido miembro.
Frank estaba que no cabía en sí de tanto placer. Sentía su mano sobre la de Gerard mientras éste le masturbaba. Era lo mejor que había sentido en su vida. Y eso mismo pensaba Gerard.
Pero el menor pensó que no podía disfrutar él solo, así que con su mano libre desabrochó el jean de Gerard y la metió bajo su boxer, acariciándolo despacio.
Ahora era el mayor el que tenía los ojos en blanco. La lentitud con la que la mano de Frank se movía sobre él le estaba volviendo loco, así que le recostó de lado el la cama frente a él y metió su mano libre en su propio boxer, cogiendo la mano del otro y moviéndola más deprisa, igualando la velocidad a la del otro par de manos.
Se miraban a los ojos sin dejar de sonreír. El primer contacto íntimo entre ellos no podía haber sido mejor.
Después de un momento perfecto, en el que intercambiaron besos, mordiscos y miradas, se corrieron el la manos de otro y en la suya propia. Terminaron con un pequeño beso y una gran sonrisa.
-Deberíamos lavarnos las manos.
Así que se levantaron de la cama, se lavaron y volvieron donde estaban, tambándose de nuevo, cogidos de la mano.
-Es tarde, pequeño. ¿Quieres quedarte a dormir?
-Claro, no me apetece ir a casa y dejarte aquí. -Respondió un Frank medio dormido.
Gerard le acarició suave la mejilla.
-Pues deberías avisar a tu casa.
Frank se desperezó un poco y llamó para decir que dormiría en casa de Gerard. Después, éste le ofreció a Frank algo de ropa para dormir, pero el menor solo quiso una camiseta, pues siempre dormía en boxer.
Gerard miraba a Frank, el cual estaba solo con el boxer y se disponía a ponerse la camiseta que le había dado. No era la primera vez que le veía así. Después de tantos años siendo amigos habían estado en esa situación muchas veces, pero hasta entonces sólo habían sido amigos, y eso era una gran diferencia.
-Mmm...-A Gerard se le escapó un murmullo sin poder evitarlo.
-Gerard, ¡nos seas pervertido! ¡Deja de mirarme! -La verdad es que no le importaba lo más mínimo. Se metió debajo de las sábanas, fingiendo esconderse de la mirada de Gerard, pero no paraba de reír.
-Si me dices eso y te ríes, te queda poco creíble Frankie. -Gerard se reía también.
Terminó de cambiarse y se metió a la cama, abrazando a Frank, con las manos en su trasero. Le pellizcó una nalga.
-¡Gerard! ¡Esas manos! - Los dos siguieron riendo.
El sueño volvió a aparecer. Frank juntó su frente con la de Gerard y le dijo, mirándole a los ojos fijamente:
-Bueno, no me has dicho al final qué se siente al besar al chico que te gusta. - Gerard recordó lo que le había dicho antes y lo miró con dulzura.
-Magia. Fuegos artificiales.
Los ojos de ambos brillaban, regalándose una gran sonrisa el uno al otro.
Rozaron sus labios una última vez en el día y cerraron los ojos, sumergiéndose en el mundo de los sueños.


Continuará...

viernes, 10 de junio de 2011

"Desconocido" Cap. 3 (FINAL)

Por fin llegó el día y Frank no había dormido apenas por lo nervioso que estaba.
Se levantó pronto cansado de dar vueltas en la cama sin poder pegar ojo. Hasta la noche no había quedado con su "cita a ciegas", y la espera se le estaba haciendo larguísima. Estaba durando más ese día que toda la semana anterior. Ni si quiera tenía apetito. Había algo en su estómago que no paraba de dar vueltas, y cuanto más cerca estaba la hora de irse, más vueltas daba.
Cuando solo quedaban unas horas para salir, comenzó a arreglarse. Quería estar perfecto para su esperada cita.
Se duchó, se echó crema hidratante a pesar de que nunca le habían interesado esas tonterías como él decía. Se afeitó, se perfumó y se delineó ligeramente la raya de los ojos de negro. Después se dispuso a vestirse y terminó por sacar toda la ropa que tenía en su armario y en los cajones, ya que nada le terminaba de convencer.
F- Oh, vamos Frank, ¡pareces una adolescente! -Se dijo frente al espejo mientras se reía de sí mismo.
Por fin encontró un conjunto que le pareció apropiado. Casi dos horas cambiándose de ropa para terminar poniéndose un pantalón vaquero, una camiseta negra y, encima, una camisa blanca que llevaba bierta para que se viese la de debajo.
Pensó en llamar a Gerard para contarle sus planes para ese día, pero sabía que le pondría muchas pegas, pues incluso la tarde anterior le había dado su típica charla de "No te fíes, no le conoces Frank", y eso que no le había dicho que iban a quedar. Así que no le llamó, aunque sí se lo contó a otro amigo, para que supiese donde iba a estar por si necesitaban contactar con él para algo.

Y por fin llegó la noche.

Frank terminó de prepararse poco antes de encaminarse al bar acordado.
El bar era pequeñito pero acogedor, sin mucha gente y con buena música, aunque no demasiado alta, por lo que era perfecto para hablar.
Se sentó en una pequeña mesa frente a la puerta. Pidió una bebida para la espera y no dejó de mirar hacia la entrada, observando atentamente a cada persona que entraba.
De vez en cuando entraba alguien, pero ninguno era él. En una ocasión, uno iba vestido parecido, por lo que Frank casi saltó del asiento, pero luego se dio cuenta de que no llevaba la rosa negra. Además, ni se acercó a él.
Comenzó a desesperarse. Miraba la puerta, el reloj, volvía a mirar la puerta... Pero nada.
Había pasado ya casi una hora de la acordada y empezaba a pensar que no vendría.
Bajó la vista, cogió su copa y, cerrando los ojos, la vació del líquido que quedaba, sintiendo cómo una lágrima salía de sus ojos avellana.
Estaba realmente ilusionado con la cita y su misteriosa pareja le había dado plantón. Se sentía dolido, frustrado. Cuando después de tanto tiempo había creído que por fín había encontrado a la persona perfecta para volver a tener una relación seria, ésta había pasado de él.  
Bajó la cabeza y la escondió entre sus brazos, apoyando la frente en la mesa.
¿Y sí todo aquello no había sido más que una broma? Debería haberle hecho casi a Gerard, él siempre tenía la razón.
X- ¿Esperas a alguien, Frankie?
El aludido abrió los ojos. Conocía esa voz. Lo miró de arriba a abajo: jean oscuro, camiseta azulada y chaqueta de cuero azul oscuro. Bajó de nuevo la vista y vio que llevaba algo en su mano.
El otro, cuando se dio cuenta de lo que miraba Frank, alzó la mano y se la tendió.
X- Esto es para ti.
Una hermosa y perfecta rosa negra.
Frank estaba alucinando. Cogió la rosa y miró a los ojos al por fin conocido amigo virtual. Era cierto todo aquello de que se conocían. Y también era cierto lo que le dijo de que se sorprendería al verlo. Aunque no estaba sorprendido, sino lo siguiente.
F- No me lo puedo creer... -Su voz era apenas un susurro- ¿Tú...? -Se levantó de la silla sin dejar de mirar al otro.
X- Si, yo... -El chico bajó la vista, sus mejillas estaban rojas.
F- ¿De verdad has hecho esto por mi? -El otro levantó la vista hasta que las dos miradas colisionaron y sonrió, con un leve color rosado en sus mejillas, a modo de respuesta. Y esa sonrisa fue más que suficiente para Frank.
Iba a decir algo, pero Frank se lo impidió juntando sus labios con los suyos de forma casi posesiva, a la vez que le acariciaba la mejilla. El otro chico no podía creer lo que estaba pasando, pero puso sus manos alrededor de la cintura de Frank para evitar que se esfumase si resultaba qye solo era un sueño.
F- No me lo puedo creer -Repitió Frank, sobre los labios del otro, aún con los ojos cerrados- ¡Maldita sea, no me lo puedo creer!
Frank se separó del otro, se tocaba la cara casi con desesperación. Hizo el ademán de darse la vuelta para irse, pero sólo estaba nerviso. Volvió a enfrentarse a su cita, se acercó y juntó su frente con la de él, sujetándole con una mano en su nuca. Durante unos segundos que a ellos les parecían horas ninguno dijo nada, sólo se miraban fijamente a los ojos.
-Te amo Gerard - Susurró Frank en tono serio, aún con las frentes juntas y sin desviar la mirada ni un momento.
Y ahora fue Gerard quien lo besó, despacio, con delicadeza, como si los labios de Frank pusiesen romperse con un toque más rudo, saboreando sus labios y apretándolo aún más contra él. No podía dejar de sonreír y Frank lo notaba mientras se besaban, lo que le hacía sonreir a él de la misma forma.
G- Yo también te amo, Frank. -Le dijo al oído cuando se separaron- Dios, por fin lo he dicho. -Hizo una pausa y volvió a mirarlo a los ojos- Te amo. -Un beso en la mejilla izquierda- Te amo -Un beso en la mejilla derecha - ¡Te amo! -Terminó con un beso más profundo en sus labios, en el que sus lenguas comenzaron a juguetear entre ellas, chocando y rozándose, pero sin dejar de lado la ternura.
-¿Por qué has esperado tanto? -Dijo Frank cuando se separaron un poco para respirar, intentando tranquilizar sus respiraciones.
-Tenía miedo. -Respondió el otro con simpleza, acariciando la mejilla de Frank con el pulgar- Pero todo eso ya pasó. Por fin puedo decirte que te amo, Frankie. 
-Yo también te amo, Gee. Aunque me hayas tenido esperando casi una hora -Bromeó- Pensé que no vendrías y me habrías dejado plantado...
-Lo siento pequeño. La verdad es que llevaba desde la hora fuera del bar, pero no me atrevía a entrar. -Gerard estaba avergonzado, había bajado su mirada mientras Frank lo miraba de una forma que rozaba la adoración por las reacciones del mayor- No había fumado más en tanto tiempo en toda mi vida.
Los dos se echaron a reír y se entaron a la mesa. Tenían muchas cosas de las que hablar.  

En ese momento, no había nadie más feliz que ellos dos en todo el planeta.

Gerard por fin había abierto su corazón y para su sorpresa había sido correspondido. Y Frank por fin había conocido al misterioso chico que le había enamorado cuando lo creía imposible.

sábado, 4 de junio de 2011

"Desconocido" Cap. 2


*Dos meses después*

Después de más de dos meses hablando con el anónimo, Frank comenzó a sentir algo más que simple curiosidad por él. Habían hablado de todo, se habían sincerado y Frank tenía la sensación de que le conocía a la perfección, a pesar de no saber su nombre todavía.
Frank siempre pensaba quién podría ser. Se había planteado los nombres de Ray y Matt. El segundo tenía novia en ese momento así que lo descartó. La idea de que fuese Ray no le parecía del todo descabellada. Además, llevaban sin verse desde la fiesta.
Pero todo seguía siendo un misterio que le estaba volviendo loco.
Entre todas sus conversaciones, recientemente habían tenido una que impactó a Frank. Una conversación en la que su anónimo le contó por fin por qué había hecho todo eso de hablarle por Internet: estaba enamorado de Frank y no se había atrevido a decírselo a la cara

*En casa de Gerard*

F- Gerard, ¡el anónimo está enamorado de mí! -Gritó antes incluso de entrar en la casa. Se le veía muy emocionado.
Frank le contó todo lo que había hablado con el chico sin nombre.
G- Frank, ¿en serio te fías de esa persona? ¡Sigues sin saber nada de él!
F- Gee, no seas así. Después de tanto tiempo hablando con él he descubierto que es una persona dulce, divertida, muy agradable y que se preocupa por mí. ¡No podría hacerle daño a nadie!
G- Eres muy confiado... Bueno, tú sabrás. -Gerard estaba preocupado por su amigo- ¿Y tú sientes algo por tu novio virtual o solo tonteas con él? -Su expresión cambió a una divertida.
F- No es mi novio, estúpido. -Rió también- Y no tonteo con él. Comienzo a pensar que está hecho para mí... Sé que es una locura porque no se quien es -Continuó, pues Gerard había abierto la boca para decirle algo- Pero de verdad, Gee, creo que con él podría llegar a tener algo serio de nuevo. -Comenzó a sonrojarse.
G- Uy, ¡mi Frankie está enamorado! -Puso una mano sobre su mejilla- Vamos enano, no te sonrojes, no pasa nada -Le sonrió con cariño- Pero ten mucho cuidado ¿vale?.
F- Gracias Gee.
G- Oye, ¿y si cuando lo veas no te gusta o es cierto que os conocéis y no quieres nada con él?
F- Me da igual quién sea y cómo sea. Seguirá siendo el mismo con el que he estado hablando, el mismo que ha hecho que vuelva a enamorarme...
G- Oh, Frank, que tierno te has vuelto. Estás hecho un romanticón, nene, no conocía esa faceta tuya. -Gerard comenzó a reír como loco y Frank le dio un puñetazo en la tripa, no muy fuerte pero que le hizo doblarse, aunque ni así paró de reír.
F- Ay, Gerard, eres imposible. Me voy a casa. -Se acercó a la puerta pero Gerard le sujetó.
G- Oye, ¿no te despides? Vamos, Frank, dame un besito de despedida. ¿O son sólo para tu amor virtual? -Comenzó a carcajearse de nuevo.
Frank se acercó a él sonriendo y Gerard cerró los ojos. Entonces Frank le dio un rodillazo al otro en la entrepierna, lo que le pilló por sorpresa.
G- Enano cabrón... -Tenía lágrimas en los ojos por el golpe.
F- Eso por reírte de mí. Adiós, nene. -Le alborotó el pelo y se fue a su casa.

*

Los días siguientes Frank continuó hablando por el chico misterioso y le propuso quedar varias veces, pero seguía negándose.
"No quiero que salgas huyendo cuando me veas y me reconozcas" fue una de sus razones.
Después de varias negaciones Frank se cansó y le dijo: "Tú estás enamorado de mí, yo deseo conocerte. Pero no quieres quedar por miedo a que no quiera nada contigo al saber al fin quién eres. ¿Prefieres estar así por el resto de tu vida, preguntándote que habría pasado si nos hubiésemos visto? Si no lo intentas, no consigues nada.".
Y parece que ese mensaje le hizo reflexionar, porque un día, para sorpresa de Frank, fue el otro el que le propuso conocerse en persona, a lo cual Frank no se negó.
Decidieron quedar dos días más tarde, en un bar pequeñito que había cerca de su casa. Frank no tendría que llevar nada especial para que el otro le reconociese, pero éste sí le dijo como iría vestido para que Frank supiese quién era. Llevaría un jean oscuro, una camiseta azulada y una chaqueta de cuero azul oscuro. Además, llevaría una rosa negra en la mano.
El último mensaje que recibió Frank del chico misterioso, decía:
"Te vas a sorprender al verme. Por favor, créeme cuando te diga que soy yo y no salgas corriendo. XO".






Continuará... En el siguiente capítulo el final y desenlace.